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Nulo eco para el último intento de mediar en Honduras
El presidente de Costa Rica, Oscar Arias, citó de urgencia a las delegaciones y reformuló la propuesta de mediación. Al finalizar el diálogo, realizó una formal presentación ante la prensa, acompañado por las delegaciones de las partes.
En un giro sobre la intransigencia de las semanas previas, la delegación de Micheletti afirmó en un primer momento que la propuesta será presentada a los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial para su estudio y se mostró dispuesto a continuar dialogando. Pero un par de horas más tarde, López Contreras dijo que en su país rige la independencia de poderes y que Zelaya no puede volver al cargo porque salió del país «como un ciudadano común», pese a que fue trasladado a la fuerza el 28 de junio a Costa Rica por una brigada militar y a que hoy la unánime opinión internacional considera lo ocurrido en Honduras como un golpe de Estado tradicional.
Punto bloqueante
La restitución de Zelaya en el poder fue precisamente el punto que había bloqueado el diálogo celebrado el pasado fin de semana, ya que el Gobierno de Micheletti, nombrado presidente de Honduras por el Congreso tras la destitución de Zelaya, manifestó su rotunda oposición a acatarlo. En cambio, la delegación de Zelaya había aceptado el plan, que incluía el abandono del intento de reelección del mandatario depuesto.
El nuevo plan, llamado Declaración de San José y anunciado solemnemente anoche por el gobernante costarricense y premio Nobel de la Paz, tomaba los siete puntos originales, entre los que destacaban un adelanto de las elecciones hondureñas para el próximo 28 de octubre y una amnistía para delitos políticos. No obstante, añadía algunas de las sugerencias del grupo de Micheletti, como la constitución de una Comisión de la Verdad que investigaría los hechos ocurridos antes y después del 28 de junio. Arias señaló el domingo pasado que el de ayer sería su último esfuerzo como mediador, rol que desempeñó desde el pasado 9 de julio.
«Hoy mismo se les presentará, de ser posible, a los tres poderes del Estado», dijo el delegado Mauricio Villeda. «Transmitiremos este borrador de acuerdo con nuestras autoridades para que el diálogo continúe», agregó, antes de ser desmentido por el canciller golpista.
En las anteriores rondas de diálogo, los enviados de Micheletti y el propio mandatario interino se habían mostrado cerrados a considerar el regreso de Zelaya como presidente.
Ayer, los delegados del depuesto mandatario dijeron que las gestiones de Arias y su propuesta no tuvieron éxito, porque no había «ninguna novedad». «Para nosotros como delegación, el Acuerdo de San José ha fracasado», dijo la delegada Rixi Moncada.
Zelaya reiteró ayer que va a regresar por la fuerza a su país a pesar de una orden de captura en su contra. «Estamos convocando a las fronteras a los miembros del pueblo para que nos acompañen en una entrada al país, donde las Fuerzas Armadas han dicho que van a disparar y que nos van a asesinar en la entrada», aseguró Zelaya a la radioemisora española Cadena Ser.
En el plano del conflicto de los golpistas con el Gobierno de Hugo Chávez, el Gobierno de facto informó que la embajada venezolana en Tegucigalpa «dejará de disfrutar de estatuto diplomático». Micheletti dio el martes 72 horas a la delegación para abandonar el país, lo que no fue acatado por el Gobierno de Chávez. Éste consideró «no recibida» la orden de expulsión porque proviene de «un Gobierno ilegítimo no reconocido».
Tegucigalpa fue escenario ayer de manifestaciones a favor y en contra de Zelaya. Las favorables a los golpistas tuvieron como principal blanco a Chávez.
Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA


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