12 de abril 2012 - 00:00

Numerología K: primer round es cerrar el frente interno

Los cálculos empezaron apenas se formalizó la propuesta de Daniel Reposo como jefe de los fiscales en reemplazo de Esteban Righi. Ayer avanzó la etapa de abroquelar el frente interno para luego enfocarse en la cuestión más compleja: sumar votos o ausencias.

En el Senado, Amado Boudou se sumergió en la numerología para cotejar la complejidad de conseguir el aval a Reposo. El trámite demandará algunas semanas, plazo en el que el oficialismo deberá convertir en certeza lo que por ahora es una suposición.

Miguel Pichetto, jefe del bloque del FpV, emitió ayer la primera señal: difundió un comunicado en el que los senadores K expresan su «absoluto» respaldo a Boudou. Desde la Cámara de enfrente, aunque dispersos, diputados kirchneristas hicieron lo mismo.

La maniobra para unificar al peronismo en la defensa del vice llegó, incluso, a territorios que no inciden en el expediente Reposo. Ayer, Gabriel Mariotto reunió al bloque de senadores bonaerenses para pedir que, en malón, expresen su confianza en Boudou.

«Hablé con Cristina y me pidió que salgamos a respaldar públicamente a Amado», les pidió el vice a los legisladores del FpV. Fue durante una reunión tórrida en que recrudecieron los reproches dentro del bloque donde ya surgió un sector crítico del mariottismo.

Objeciones

Ese grupo, que se bautizó La Balestrini a nivel legislativo y lanzará en mayo, como contó este diario hace dos semanas, la agrupación La Juan Domingo, objeta los modos en que Mariotto conduce el Senado y sus embates contra Daniel Scioli.

En rigor, el primer chispazo se produjo cuando el vicegobernador contó su visita a cárceles -que hizo días atrás junto al CELS-, se refirió al alimento que se da a los convictos y la senadora Nora De Lucía reaccionó por ese comentario.

Al rato, se trenzaron dos damas: la jefa del bloque, Cristina Fioramonti -esposa de Carlos Kunkel-, y la senadora María Azucena Ehcosor, esposa del intendente de Hurlingham, Luis Acuña. Ehcosor y De Lucía forman parte del enjambre original de La Juan Domingo.

El pedido de Mariotto sobre Boudou esconde otra intención: conseguir que Scioli opine sobre el affaire Ciccone. Todavía eso no ocurrió. Por lo pronto, todos los senadores filosciolistas aparecerán hoy en un panegírico en defensa del vicepresidente.

Algo es cierto: sólo la invocación del pedido presidencial apagó las quejas y sólo a partir del «hablé con Cristina» todos pusieron su firma en la solicitada. A Boudou, que participó de la reunión de los senadores nacionales, le fue mejor: no hubo resistencias.

El desafío más denso está por delante: conseguir votos de aliados o silvestres para llegar a los dos tercios o propiciar oportunas ausencias que les permitan alcanzar, en el recinto, los dos tercios «de los presentes» que impone la normativa para aprobar a Reposo.

A futuro, la cuestión adhiere otro volumen: será la Casa Rosada, a través de sus operadores, la que deberá intervenir para conseguir el número imprescindible para agilizar la aprobación del pliego del reemplazante de Righi.

Lógica

Ese trámite requiere la intervención directa del Gobierno ante los gobernadores. La lógica del Senado responde, más que la de Diputados, a la relación entre Balcarce 50 y las provincias.

En ese aspecto, Cristina de Kirchner deberá aceitar su vínculo con los jefes provinciales opositores. La relación, por caso, con el correntino Ricardo Colombi, un radical que alguna vez fue pro K y con el tiempo se instaló como variable abiertamente opositora.

Es un territorio brumoso. La Presidente prácticamente congeló el diálogo con los gobernadores, incluso -o, en algunos casos, por esa razón- con los del peronismo. Hay excepciones: Fabiana Ríos de Tierra del Fuego y Antonio Bonfatti de Santa Fe reciben un trato preferencial comparado con pares del PJ.

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