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Obama admitió ante Calderón que no puede aprobar la reforma migratoria
Felipe Calderón y Barack Obama se encontraron ayer en la Casa Blanca. Ambos presidentes coincidieron en la condena a la ley del estado de Arizona que criminaliza la inmigración ilegal.
Obama invitó a Calderón a trabajar juntos en favor de una frontera «segura» y «ordenada».
El estadounidense llegó al poder con la promesa de hacer avanzar la reforma migratoria en su primer año de mandato, que se cumplió en enero último. Sin embargo, la crisis económica y las divisiones políticas en Washington postergaron el proyecto.
«No tengo 60 votos en el Senado» que aseguren una mayoría libre de bloqueos, admitió Obama, quien propuso «recrear la atmósfera» que existió a mediados de la década, durante el Gobierno de su predecesor, el republicano George W. Bush, cuando el Congreso parecía dispuesto para aprobar la reforma.
Apoyo
Aquel proyecto, patrocinado por el entonces senador demócrata Edward Kennedy y por su colega republicano John McCain, contó con el fuerte apoyo de Bush, pero fue aplastado por los legisladores conservadores en 2007.
«No espero contar con todos los votos republicanos, pero voy a necesitar alguna ayuda para concretar» la reforma, dijo Obama.
El mandatario reiteró que cualquier proyecto para regularizar la situación de los 12 millones de indocumentados que viven en el país debe incluir multas para quienes ingresaron de manera ilegal y la obligación de que aprendan el idioma inglés y no cuenten con antecedentes criminales.
«Es mi trabajo colaborar con los miembros del Congreso para ver que eso ocurra», afirmó Obama. «Y también debo trabajar con el Gobierno mexicano porque el presidente Calderón reconoce que él también tiene responsabilidades en su lado de la frontera», añadió.
«No podemos solamente intentar usar la fuerza» para impedir el fenómeno migratorio, dijo el Presidente. Pero «Estados Unidos tiene que ser capaz de determinar quién viene, de una manera ordenada», explicó.
Ésta es la primera visita de Calderón a Washington. Ambos mandatarios se reunieron durante dos horas en el Despacho Oval, primero a solas y después en compañía de sus asesores.
«Rechazamos la criminalización de la inmigración», aseguró, por su parte, el mexicano al reiterar su «firme condena» de la ley aprobada por el estado de Arizona.
El presidente de México indicó que su país respeta la potestad de EE.UU. de aprobar las leyes que le parezca convenientes, pero insistió en que la norma de ese estado puede causar discriminación.
Detenciones
La cuestionada ley permite a la Policía detener a «sospechosos» de ser inmigrantes ilegales por su mera apariencia.
Por su parte, el presidente estadounidense consideró que la ley de Arizona, que según las encuestas cuenta con el respaldo de la mayoría de los estadounidenses, representa «una expresión mal encaminada de la frustración acerca de nuestro sistema fallido de inmigración».
Tras indicar que entiende el malestar generado en el país vecino, recordó que ha dado instrucciones a su Departamento de Justicia para que examine las implicaciones de la medida, en especial sobre los derechos civiles.
Los presidentes abordaron también asuntos como la lucha contra el narcotráfico, que se ha cobrado cerca de 23.000 vidas en México desde la asunción de Calderón, quien declaró a los carteles una guerra sin cuartel.
«No es solamente una cuestión de tráfico de drogas. Es una cuestión de cómo afecta a las vidas diarias de la gente en México», indicó Obama.
Estados Unidos, recordó, acaba de poner en marcha una nueva estrategia de lucha contra la droga que pone énfasis en reducir la demanda en el país mediante medidas de prevención y tratamiento. Esta estrategia ha sido recibida con satisfacción por México.
La reunión entre ambos mandatarios se produjo tras una colorida ceremonia de bienvenida en la Casa Blanca ofrecida por Obama y la primera dama, Michelle, a Calderón y su esposa, Margarita Zavala, en la que sonaron 21 salvas en honor del visitante.
El presidente mexicano volvió a ser homenajeado anoche en la Casa Blanca, donde se ofreció una cena de Estado con 200 invitados. Hoy pronunciará un discurso ante el Congreso.
Agencias EFE, ANSA, Reuters y DPA

