6 de noviembre 2014 - 00:00

Obama, humilde ante el votante, amenaza a oposición con decretos

El presidente Barack Obama prometió ayer dar batalla por una de sus máximas promesas: la reforma migratoria.  “Tomaré las acciones legales que sean necesarias” para sacarla adelante, sostuvo durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca.
El presidente Barack Obama prometió ayer dar batalla por una de sus máximas promesas: la reforma migratoria. “Tomaré las acciones legales que sean necesarias” para sacarla adelante, sostuvo durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca.
 Washington - Luego de la arrolladora victoria del Partido Republicano en las elecciones de medio término, el presidente Barack Obama prometió ayer "escuchar" el "mensaje" del electorado y trabajar junto con la oposición, aunque advirtió que actuará por decreto si continúa el estancamiento de la reforma migratoria y vetará los proyectos que considere en contra de sus políticas.

En conferencia de prensa en la Casa Blanca, Obama mencionó que si bien está "deseoso" de trabajar con los republicanos para hacer los próximos dos años de su presidencia "lo más productivos posible", habrá proyectos de ley que no podrá firmar. "Así es como nuestra democracia funciona", precisó.

En ese sentido, advirtió que no firmará la derogación de la reforma de salud aprobada durante su primer mandato y que "antes de fin de año" tomará medidas sobre la reforma migratoria a través de decretos presidenciales, ya que no seguirá "esperando" a que los republicanos decidan actuar. "Antes de que acabe el año tomaré las acciones legales que pueda para mejorar el sistema migratorio", adelantó. "Estas acciones serán reemplazadas y suplantadas por una acción del Congreso. Envíenme una ley que pueda firmar y estas acciones ejecutivas se desvanecerán", añadió. "No tengo dudas de que habrá algunos republicanos que están enfadados o frustrados por cualquier acción ejecutiva que yo pueda tomar. Se trata de gente que se opone profundamente a la reforma migratoria en cualquier forma, y que ha bloqueado la acción para ello en la Cámara baja", señaló en referencia al futuro líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, y al presidente de la Cámara baja, John Boehner.

Por último, en una larga conferencia de prensa brindada ante un salón repleto de periodistas, el líder demócrata recordó que su "objetivo número uno" como presidente en los dos últimos años al frente del Gobierno "es ejecutar lo más que pueda para los estadounidenses". "Soy la persona elegida por todos, no sólo por un estado o por un distrito", concluyó.

La Casa Blanca y el Capitolio podrían empezar a trabajar antes del receso por las fiestas de fin de año en el pedido de fondos para combatir el ébola, la autorización para usar fuerzas militares contra el Estado Islámico y la adopción de medidas para evitar que el Gobierno cierre en enero por falta de presupuesto, detalló el mandatario.

Los republicanos ganaron los seis escaños que necesitaban para superar a los demócratas y suman ya 52 asientos, todavía con tres estados (Alaska, Luisiana y Virginia) por definir. Por su parte, en la Cámara baja, donde ya tenían el control, lograron al menos 246 asientos. 

Cuando el nuevo Congreso se reúna en enero, los republicanos contarán con su mayoría más contundente en la Cámara baja desde el primer mandato del presidente demócrata Harry Truman a fines de la década de 1940. El mapa de las gobernaciones también quedó teñido de rojo luego que la oposición arrebatara en las urnas dos estados a los demócratas y pasara a controlar 31 de los 50 del país.

Sin embargo, pese a los progresos de los republicanos, las elecciones no fueron necesariamente un apoyo a sus políticas, y eso quedó de manifiesto en los resultados de los más de 140 referendos que se realizaron en varios estados (ver recuadro aparte).

El presidente, que ha debido abordar una seguidilla de crisis y cuyos niveles de popularidad hicieron que muchos demócratas en campaña tomaran distancia de la Casa Blanca, llamó por teléfono a varios legisladores demócratas y republicanos el martes por la noche, reveló la casa Blanca. Sin embargo, la lista no incluyó a McConnell, con quien el presidente mantiene una relación tensa.

En todo el país, los republicanos hicieron campañas basadas en fuertes críticas contra Obama y sus políticas. La Casa Blanca intentó adelantarse negando la idea de que los resultados muestran rechazo al liderazgo de Obama, pero los demócratas estaban sorprendidos por el alcance de las victorias de los republicanos, incluso en las contiendas de gobernadores en estados que siempre los habían favorecido.

Los demócratas pondrán a prueba su capacidad de lograr compromisos con sus rivales políticos ahora más empoderados, que se han resistido a su agenda legislativa desde que Obama fue electo por primera vez en 2008.

La Bolsa de Nueva York terminó en niveles récord, animada por la victoria republicana. El Dow Jones Industrial Average ganó un 0,58%, mientras el índice ampliado S&P 500 avanzó un 0,57%.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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