Obama lanza batalla por la salud (hasta u$s 1 billón)

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Washington - De las múltiples batallas que emprendió Barack Obama desde que asumió en enero, la reforma sanitaria, que podría incluir recursos estatales por u$s 1 billón, es sin duda una de las más importantes y crucial para el futuro de su Gobierno. Para ello, Obama dedicará esta semana su foco principal de atención a lograr la aprobación de la propuesta.

El mandatario se desplazó ayer a un hospital infantil de Washington, donde insistió en que llegó el momento de concretar la prometida reforma para dar cobertura a los al menos treinta millones de personas de los 50 millones que carecen de cualquier tipo de asistencia sanitaria en Estados Unidos.

El tema despierta una altísima sensibilidad en los sectores de clase baja y media, y a su vez motiva una intensa acción de lobby de parte de las empresas de medicina prepaga. Quien puede contarle su experiencia es la actual canciller, Hillary Clinton, quien fue comisionada durante el primer mandato de Bill Clinton para una ambiciosa reforma que terminó en la nada.

«Esto no es un juego político. Esto va de un sistema sanitario que está destrozando a las familias estadounidenses», declaró en tono dramático el mandatario estadounidense.

Mañana ofrecerá una conferencia de prensa específica sobre la propuesta en la Casa Blanca, en horario de máxima audiencia. El jueves tiene previsto desplazarse a Ohio para visitar la célebre Clínica Cleveland y reiterar el mensaje.

El demócrata se juega en el intento de reforma una clave de su popularidad. Un sondeo publicado ayer por el diario The Washington Post y la cadena de televisión ABC News indicó que la imagen general de Obama, si bien se mantiene alta, se redujo al 59%, seis puntos porcentuales menos que hace un mes, y baja del 60% por primera vez para encuestas encargadas por esos medios. Esos números ratifican otro sobre el mismo tema que fue publicado la semana pasada por este diario. En parte, esta caída se debe al retroceso en la aprobación de su gestión de la reforma sanitaria. En abril, al cumplirse los primeros cien días de su mandato, el plan contaba con el respaldo del 57% de los votantes, pero esa cifra se ubica ahora en el 49%. En cambio, el rechazo ha subido del 29% al 44%, según la encuesta.

Preocupación

En el Congreso se muestran reacios tanto la oposición republicana como algunos demócratas moderados, a los que les preocupa el impacto que pueda tener la medida en el ya de por sí enorme déficit fiscal de EE.UU., que supera el billón de dólares. Críticos republicanos denunciaron que el proyecto de Obama es «socialista» y que resta margen para que cada individuo contrate el sistema que más se adapte a sus necesidades. Otros, en cambio, denunciaron la propuesta demócrata como insuficiente, ya que no prevé cobertura para al menos 13 millones de inmigrantes indocumentados.

Por su parte, un comité del Senado del país aprobó la semana pasada un proyecto de ley que extiende la cobertura médica a casi todos los estadounidenses, con un costo de u$s 615.000 millones en 10 años.

Se trata del primer comité del Congreso que dio el visto bueno a un borrador de la reforma, que aún se enfrenta a un complicado proceso para su aprobación final. Este proyecto del Comité de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado obligaría a los estadounidenses a contratar un servicio de salud y a las empresas a contribuir a su pago.

La semana pasada, en la Cámara de Representantes, los líderes demócratas de otros tres comités presentaron a su vez un borrador de su propio proyecto de reforma. Ese documento contempla un incremento de los impuestos a los dos millones de estadounidenses más ricos, lo que ha provocado la ira de los republicanos. En total, el plan costaría más de 1 billón de dólares en 10 años, que sería sufragado con la suba de impuestos y ahorros en el programa de salud para los ancianos (Medicare).

Agencias EFE y Reuters

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