Obama, que habló desde la Casa Blanca, destacó la "histórica" apertura de los "mercados de seguros médicos", una de las disposiciones clave de la reforma sanitaria promulgada en 2010, y criticó "a la extrema derecha" por condicionar la aprobación del presupuesto a la suspensión del plan "Obamacare".
"Mientras sea presidente, no voy a ceder a las demandas temerarias de algunos en el Partido Republicano para negar una cobertura de salud asequible a millones de trabajadores estadounidenses" (el 15% de la población), advirtió el mandatario rodeado de beneficiarios de la reforma sanitaria. "Es extraño que un partido ponga el hecho de mantener a los ciudadanos sin seguro como la pieza central de su agenda, pero es así, agregó.
Casi 48 millones de personas que no tienen un seguro médico en Estados Unidos podrán acceder a un seguro médico a precios bajos y, en algunos casos, beneficiarse de subsidios federales. En 34 de los 50 estados del país, el Gobierno federal regulará total o parcialmente el funcionamiento de esos mercados, que estarán abiertos durante seis meses, hasta finales de marzo.
La puesta en marcha de esos mercados de cobertura médica coincidió con el inicio de la paralización parcial de las actividades de la administración federal, causada por la falta de acuerdo en el Congreso para aprobar fondos para financiar al Gobierno en el nuevo año fiscal, que comenzó ayer.
El ala más conservadora de los republicanos, fundamentalmente el movimiento Tea Party, busca condicionar esa financiación a un retraso a la aplicación de la reforma sanitaria. "Ellos paralizaron el Gobierno por una cruzada ideológica", dijo el presidente, quien criticó al jefe de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner: "Muchos representantes dejaron claro que si el líder Boehner los hubiera autorizado a dar un simple voto sin condiciones, se habrían conseguido suficientes voluntades para mantener el Gobierno abierto y operativo", denunció.
Un estudio de opinión de la Universidad Quinnipiac mostró que el 77% se opone al cierre parcial de las actividades del Estado como consecuencia de la posición republicana mientras que el nivel de confianza en la oposición cayó a sólo 17% (ver aparte).
Obama también reiteró la urgencia de que el Congreso eleve el límite de endeudamiento del país para evitar caer en una paralización económica, que será peor que el actual cese de actividades parcial de la administración, el primero en 17 años.
La cesación de pagos, que se produciría si los legisladores no elevan el techo de deuda de 16,7 billones de dólares en menos de tres semanas, asestaría un severo golpe a la economía local e internacional.
La tensión política creció ayer luego de que la Casa Blanca rechazó una propuesta republicana para reabrir sectores del Gobierno uno por uno.
Además, el Senado -controlado por los demócratas- se negó a formar una comisión bicameral para buscar un acuerdo que permitiera financiar al Estado federal durante algunas semanas y exigió la rápida adopción de un proyecto de ley de finanzas.
| Agencias AFP, EFE y Reuters, y Ámbito Financiero |


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