Washington - Un día después de la reanudación de las negociaciones con Cuba, Barack Obama dispuso ayer suspender durante seis meses más la aplicación de parte de la ley Helms-Burton, aprobada en 1996 para endurecer el embargo económico a la isla, que propone un agresivo sistema de sanciones para empresas extranjeras que comercien con el régimen de los Castro.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El presidente estadounidense notificó al Congreso la suspensión de la norma a partir del próximo 1 de agosto, según informó ayer la Casa Blanca. Obama sigue así la línea de sus predecesores Bill Clinton y George W. Bush de aplazar cada seis meses la sección III de esta ley, que aboga por «detener» las inversiones extranjeras en Cuba y por proteger las propiedades de ciudadanos estadounidenses expropiadas en Cuba.
La Ley de Libertad y Solidaridad Democrática para Cuba, calificada de «inhumana» por el régimen de la isla, fue redactada por el senador ultraconservador Jesse Helms -fallecido en 2008- y por el también republicano Dan Burton.
Entre sus cuatro artículos destacan dos puntos especialmente espinosos. El primero, la posibilidad de que los exiliados reclamaran judicialmente la devolución de las propiedades confiscadas por el Gobierno cubano desde 1959. El segundo, la negativa de visados para entrar en EE.UU. a quienes hubieran «traficado» con bienes cubanos, una decisión que, según los congresistas críticos, volvía a «agitar la bandera de la caza de brujas».
Protección
Según la norma, EE.UU. debe «proteger a sus ciudadanos de confiscaciones irregulares realizadas por naciones extranjeras que ponen en riesgo el libre comercio y el desarrollo económico».
Los gobiernos de Canadá y México promulgaron leyes para contrarrestar el efecto de la Helms-Burton, y la Unión Europea declaró que las estipulaciones que contempla no pueden aplicarse en su territorio.
La carta enviada por Obama al Congreso, de acuerdo con el procedimiento requerido por la legislación, coincidió con la reanudación de las conversaciones sobre temas migratorios entre Estados Unidos y Cuba, tras permanecer seis años suspendidas por decisión de Bush.
Tras el encuentro, en Nueva York, la delegación cubana encabezada por el vicecanciller Dagoberto Rodríguez calificó de «fructífera» la reunión y reveló que había propuesto su continuación en diciembre en La Habana, retomando así la tradición de celebrar dos citas migratorias anuales mantenida desde su inicio en 1994 hasta su interrupción en 2003.
La reanudación de esas conversaciones provocó las críticas de los legisladores republicanos, como la congresista por Florida, Ileana Ros-Lehtinen, quien lo consideró «desafortunado», ya que «el régimen cubano fue recompensado con aperturas de parte del Gobierno de EE.UU., pese a las atrocidades que comete contra su pueblo y sus políticas de erosión hacia los intereses y prioridades estadounidenses». EE.UU. y Cuba no tienen relaciones diplomáticas desde hace casi medio siglo, cuando Washington estableció en febrero de 1962 un embargo total.
Dejá tu comentario