15 de febrero 2016 - 00:00

Obama se enzarza con el Congreso, ahora por la Corte

Barack Obama
Barack Obama
 Washington - El presidente estadounidense, Barack Obama, ratificó ayer su intención de nombrar a un nuevo miembro de la Corte Suprema tras el fallecimiento de Antonin Scalia, lo que lo convertiría en el mandatario con mayor influencia sobre el máximo tribunal desde el Gobierno de Ronald Reagan.

Scalia, un juez conservador nombrado en 1986 por el entonces presidente Reagan, falleció inesperadamente de un ataque al corazón, a los 79 años, en Texas el sábado.

Como magistrado aseguraba un voto conservador en la Corte Suprema. Se oponía al matrimonio homosexual, el aborto y a la reforma nacional del sistema de salud para extender la atención médica.

Hasta su muerte, la Corte Suprema de nueve miembros, todos ellos nombrados de forma vitalicia, contaba con cinco conservadores y cuatro liberales. Ahora la situación de fuerzas entre las dos tendencias está igualada.

Obama ya nombró a dos jueces liberales para el máximo tribunal y la designación de un tercero lo transformaría en el presidente más influyente sobre el Poder Judicial desde el republicano Reagan.

La costumbre institucional sugiere que el mandatario anunciará la designación en las próximas semanas.

Luego de este paso, el candidato deberá ser aprobado por una mayoría en el Senado, que actualmente está dominado por republicanos.

Obama podría elegir a un juez que sea políticamente centrista con el fin de conseguir el apoyo de la Cámara alta. Necesitaría el apoyo de cuatro senadores republicanos, suponiendo que puede contar con el voto de los 44 demócratas y la de los dos senadores independientes.

De ser necesario, el voto del vicepresidente estadounidense, Joe Biden, desempataría la votación.

Otro escenario, señalaron analistas, es que el presidente demócrata nomine a un juez ideológicamente más afín a la base de su partido pero sin chances de ser ratificado.

Líderes republicanos ya expresaron claramente que no piensan aprobar la elección de Obama. "Este puesto vacante no debería ser llenado hasta que tengamos un nuevo presidente", expresó el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnel. Pero en ese caso la Corte Suprema tendría que funcionar con un miembro menos durante casi un año, pues las elecciones presidenciales se celebrarán el 8 de noviembre y el nuevo presidente asumirá recién en enero de 2017.

Los republicanos podrán hacer uso de su poder dentro de la Comisión Judicial del Senado para frenar el proceso de nombramiento. Ese comité debe estudiar la nominación de un nuevo juez antes de ser presentada ante la Cámara y podría decidir no pronunciarse, lo cual sucedió varias veces en la historia de Estados Unidos.

En el caso de que esto ocurra, Obama adelantó que optará por exponer a los republicanos a la opinión pública y señalar que estos legisladores están dispuestos a dejar a la Corte Suprema sin su noveno miembro con tal de obstruir el proceso político.

La idea de que el mandatario nombre a un liberal para reemplazar a Scalia -y que de este modo haya una mayoría liberal en la máxima instancia judicial- polarizó aún más la actual campaña electoral para las presidenciales de noviembre.

"Deberíamos convertir las elecciones en un referendo sobre el tribunal supremo", amenazó ayer el precandidato republicano Ted Cruz, quien, junto a su rival de interna, el senador Marco Rubio, apoyó la postura de McConnell.

Frente a la oposición de los republicanos, los aspirantes a la nominación presidencial demócrata Hillary Clinton y Bernie Sanders llamaron ayer al Senado a confirmar lo antes posible a un nuevo juez.

En los próximos meses, Obama se juega en el alto tribunal dos piezas clave de su legado: su plan contra el cambio climático para reducir las emisiones de dióxido de carbono de las centrales eléctricas y la regularización temporal de cinco millones de indocumentados que viven en el país.

Agencias AFP y EFE

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