Washington - Barack Obama decidió ayer oponerse a que se difundan imágenes de militares cometiendo abusos contra detenidos en prisiones del exterior, dando nuevamente marcha atrás sobre un aspecto sensible sobre derechos humanos y que lo ubicaba en la vereda de enfrente de George W. Bush.
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Obama «cree firmemente que la difusión de esas fotografías, particularmente en estos momentos, sólo servirá para inflamar los escenarios de guerra, poner en peligro a las fuerzas estadounidenses y hacer más difícil nuestro trabajo en lugares como Irak y Afganistán», informó la Casa Blanca en un comunicado.
Detrás de esta polémica se encuentra una demanda de la influyente Unión Americana por las Libertades Civiles que buscaba, bajo el Acta de la Libertad de Información, que el Gobierno difundiera 44 fotos con imágenes de abusos a detenidos de enclaves bélicos diferentes de Abu Ghraib.
Hace pocas semanas, funcionarios del Departamento de Justicia se dirigieron a un juez federal desistiendo de plantear una lucha judicial contra la difusión de estas fotos.
Sin embargo, en los últimos días la posición del Gobierno cambió, como indicó el vocero de la Casa Blanca, Robert Gibbs, quien explicó que Obama estaba «muy preocupado» por el impacto que pueden tener estas imágenes en el ánimo de los soldados en Irak y Afganistán.
La semana pasada, dos senadores, el independiente Joseph Lieberman y el republicano Lindsey O. Graham, se dirigieron por escrito al mandatario para pedirle que impidiera por medios legales la difusión de las imágenes.
El cambio de postura de la Casa Blanca levantó inmediatamente quejas de la Unión de Libertades Civiles, organización que dijo estar «afligida» por estos hechos, según declaró el vocero Jameel Jaffer al Washington Post.
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