Su partido se había rebelado, preocupado por no repetir el acuerdo comercial NAFTA, negociado por el expresidente George W. Bush y firmado por Bill Clinton con México y Canadá, y que según los demócratas ha costado centenares de miles de empleos estadounidenses, a causa de la mano de obra barata mexicana. El campo proteccionista organizó la resistencia con los aliados tradicionales de los demócratas: sindicatos, grupos ecologistas, sociales, humanitarios, que denuncian la futura asociación transpacífica (TPP), temiendo un cuestionamiento de las políticas públicas y la reducción de las normas ambientales y sociales entre países tan diversos como EE.UU. y Vietnam.
Ayer, el Senado estadounidense, controlado por los republicanos, aprobó por 60 votos contra 38 una ley que crea un mecanismo acelerado de ratificación de futuros acuerdos comerciales alcanzados por el ejecutivo. La Cámara baja ya lo aprobó la semana pasada en segunda votación. Esta ley, conocida como "fast-track", implica que el Congreso podrá aprobar o rechazar los acuerdos comerciales negociados por el presidente hasta 2021, pero sin derecho a enmendarlos. Para Obama, la aprobación de estos poderes es decisiva para firmar el TPP antes del final de su mandato.
| Agencia AFP |


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