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Obligados a salir campeones
Con Almirante Brown debíamos intentar solucionar una vez más el eterno problema de River, no sólo de éste que transita el Nacional B, sino el de siempre: cómo resolver los partidos contra aquellos equipos que se nos meten atrás, nos regalan la pelota y esperan embocar alguna contra. Exactamente lo que nos hizo Boca este verano en dos oportunidades (jejeje).
Durante el primer tiempo recordé las palabras del Beto Alonso cuando dijo que a veces se juega al fútbol como si fuera rugby. Porque los primeros cinco minutos fueron de una presión y un roce que hacía más que difícil armar algo prolijo.
A los 5 minutos avisó el «Cavegol» con un remate sobre el travesaño.
-Ayyyyyyyyyyyyyy, vamos, vamos River.
El equipo de Blas Armando de golpe dejó de presionar y le regaló la pelota y el campo a River. Casi llegando a los 15 minutos, Ponzio le toca sutilmente la pelota al «Chori» y éste de inmediato lo deja al «Cavegol» mano a mano para que el nueve defina como los dioses tocando suavemente por sobre el arquero.
-Gooooooooooooollllll ¡!!!!!!!! Golazo, «Torito» ¡!! Qué definición, papá ¡!!!!!!
A partir de ahí, resuelto el primer problema de abrir el arco, la tarde se presentaba auspiciosa para River.
Pero fallaron dos jugadores fundamentales: el «Chori» y Ocampos. A los dos les faltaba fútbol en cancha, a los dos les faltó fútbol en la cancha. Porque si el «Chori» no genera y el pibe no desnivela, la cosa se hace difícil.
No habían pasado 6 minutos que nos empataron. En una jugada de chiripa, como siempre, quichicientos rebotes, reacciones tardías y ¡a cobrar!
-¡Pero la p... que lo p...,! ¡¿Dónde carajo tenemos los ojos?! ¡Saquen la pelota de una vez! Siempre regalando, siempre regalando.
A los 39 minutos lo tuvo Rogelio Funes Mori, pero una vez más nos ahogamos todos con el grito.
-Ahhhhhhhhhhhhhh, dale nene, dale. No puede ser que siempre te falten dos pesos pal mango ¡!!! Siempre ahí, siempre ahí, metela de una vez, querido ¡!!!!!!
En el segundo tiempo no hubo mucho para levantar el culo del sillón, salvo una de Cavenaghi que se fue cerca.
-¡Poné la patita, Rogelio! ¡Poné la patita, corazón, que la desviás y es gol!
Sobre el final, un remate de Funes Mori, después de una encarada frontal del «Keko» Villalba, fue desviado por el arquero al córner, y otra del mellizo, esta vez de cabeza, se estrelló en el travesaño.
-¡Noooooooooo, pero la p... que lo p...! ¡Si es para los otros entra seguro! ¡No ligamos nunca, nun-ca!

