Obvio: chavistas se enojan con precios

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Caracas- El Gobierno venezolano comenzó ayer a reforzar la supervisión de los precios tras devaluar el bolívar un 47%, ante el riesgo de una disparada inflacionaria mayor a la que arrastra el país hace años.

El presidente del Banco Central de Venezuela, Nelson Merentes, pidió a los organismos de control del Estado que actúen para evitar que haya remarcaciones, mientras el ministro de Economía, Jorge Giordani, llamó "cretinos" a quienes criticaron una medida tan esperada como polémica. "Ningún comerciante puede trasladar (el efecto de la devaluación) al bien", sostuvo Merentes en una entrevista.

Inspectores del Instituto para la Defensa de las Personas en el Acceso a los Bienes y Servicios (Indepabis) visitaron varios locales a nivel nacional para verificar que no haya habido aumentos tras el ajuste cambiario anunciado el viernes en la antesala de un fin de semana y 48 horas de asueto por carnaval. Algunas negocios fueron sancionadas con cierres temporales o multas por "especular", en el marco de un férreo control de precios que impera desde 2003 junto al control de cambios, que impide a los venezolanos acceder a divisas libremente.

La aplicación de la nueva tasa anunciada el viernes de 6,3 bolívares por dólar -desde 4,3 unidades- avanzaba con "completa normalidad", dijo Giordani, uno de los encargados de velar para que no se produzca una escalada de los precios, que acumulan un alza del 22,2% en los últimos 12 meses.

Sin embargo, analistas y empresarios advirtieron que la nueva cotización de la moneda venezolana alimentará la inflación, y la oposición y sectores chavistas fustigaron la medida, que según las autoridades pretende aliviar las finanzas públicas dependientes de las exportaciones petroleras. Aun así, el Gobierno defendió la medida y la calificó de necesaria para mejorar la eficiencia en medio de un brote inflacionario y especulativo.

La devaluación es la primera de una serie de decisiones pendientes de sesgo impopular que están en la agenda del Gobierno y que quedaron demoradas por la ausencia de Hugo Chávez, quien no ha sido visto ni escuchado desde que fue operado de un cáncer en Cuba hace más de dos meses. El Gobierno y la Asamblea Nacional han sugerido modificar la Ley de Impuesto Sobre la Renta, mientras que analistas insinúan que se podría elevar el IVA y aplicar un impuesto a las transacciones bancarias.

Las medidas económicas fueron criticadas por la oposición e incluso por algunos sectores del chavismo. En ese sentido, el canciller Elías Jaua pidió cerrar filas en torno de Nicolás Maduro, quien lleva las riendas del país en ausencia de Chávez. "Es un deber de todos los revolucionarios apoyar al compañero Nicolás Maduro para que pueda sacar adelante la tarea como lo está haciendo muy bien. Lo está haciendo como nos enseñó el comandante Chávez", dijo.


Agencias Reuters, ANSA y AFP

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