19 de julio 2012 - 00:32

Ofrenda de rivales de Moyano: el 25% en Consejo del Salario

Postergaron su propio ciclo electoral por irregularidades administrativas

José Rodríguez
José Rodríguez
La reunión que mantuvieron ayer los rivales de Hugo Moyano en la CGT dejó como única certeza que el sector ayudará al Gobierno en el Consejo del Salario: el albañil Gerardo Martínez (UOCRA) adelantó que un incremento del 25% en ese rubro sería «adecuado», mientras que del lado del camionero se espera un reclamo superior, tal como adelantó este diario. Por lo demás, el bloque opositor frenó el inicio del cronograma electoral que tenía previsto lanzar ayer y que debería concluir con un Congreso de renovación de autoridades el 3 de octubre próximo, y puso en duda la candidatura del metalúrgico Antonio Caló -ausente en el encuentro- como futuro secretario general de la central obrera.

Los principales referentes de los «gordos» (grandes gremios de servicios), los «independientes» y de sindicatos exalineados con Moyano se reunieron ayer en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). Tal como había sucedido el lunes en el encuentro con Cristina de Kirchner, el dueño de casa faltó y en su lugar presidió el cónclave su segundo, Juan Belén, también adjunto de la CGT.

Antes del arranque del encuentro, Martínez adelantó que la postura del sector ante el Consejo del Salario será pedir un incremento «en línea con los acuerdos que hubo en los gremios industriales» y estimó que el 25% sería un ajuste «adecuado». Ese porcentaje implicaría elevar el actual piso salarial de $ 2.300 a $ 2.875. Tampoco descartó llevar la cifra en torno a $ 3.000, la hipótesis de máxima manejada por el Gobierno.

Durante la reunión los opositores celebraron la participación -e integración al sector- de Jorge Lobais, jefe de la Asociación Obrera Textil (AOT) y todavía miembro del Consejo Directivo de la CGT, cuyos miembros tienen el mandato prorrogado por decisión del Ministerio de Trabajo.

El caso de Lobais fue sinuoso: de enérgico portavoz de Moyano pasó al ostracismo luego de que Cristina de Kirchner le recordara que parte sustancial de los trabajadores textiles está alcanzada por subsidios estatales sobre sus salarios (el programa Repro de la cartera laboral). El lunes asistió a la convocatoria de la mandataria en la Casa Rosada y ayer estuvo en la UOM. El dirigente negó haber sido objeto de presiones por parte del Ejecutivo, como había sugerido Moyano, pero reconoció que no está en condiciones de confrontar con el Gobierno.

La incorporación de Lobais resulta estratégica para «gordos» e «independientes» por ser parte del Consejo Directivo de la CGT, y por lo tanto contar con voz y voto en un futuro congreso sindical, en el que las aguas están divididas con Moyano.

Sin embargo, las luces de alarma se encendieron en la oposición ayer cuando constataron que no contaban con el quórum propio que declamaron en el último tiempo. Uno de los gremios que integra el bloque, el Sindicato de Mecánicos (Smata), que encabeza Ricardo Pignanelli, no tenía hasta anoche normalizada su situación institucional ante el Ministerio de Trabajo.

La irregularidad data de abril de 2009, cuando Mario «Paco» Manrique reemplazó en la conducción del gremio al histórico José Rodríguez, que murió en noviembre de ese año. Al mismo tiempo, Manrique fue designado por su sindicato para ocupar el cargo de Rodríguez como secretario de Industria y Producción en el Consejo Directivo de la CGT, pero la novedad nunca fue comunicada a la cartera laboral.

Cuando el ministro Carlos Tomada avaló la impugnación que presentaron los «gordos» contra el proceso electoral de Moyano, de inmediato resolvió prorrogar todos los mandatos del Consejo Directivo, incluso el de Rodríguez, fallecido tres años antes. Bajo estricta reserva, la dirigencia opositora contó que recién esta semana se intentará zanjar esa falencia y que se buscará un dictamen favorable lo antes posible de la cartera laboral.

Sin Manrique, entre «gordos», «independientes» y exaliados de Moyano suman 17 de los 35 miembros del Consejo Directivo, con el agravante de que en caso de empate, el camionero, todavía secretario general reconocido por el Gobierno, cuenta con voto doble.

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