4 de diciembre 2017 - 22:25

Omar Viola: “Nadie quiere ser under”

• EL CREADOR DEL HISTÓRICO PARAKULTURAL LANZA EL FESTIVAL "CAMBALACHE"
La 13a edición de la muestra, que comenzará el próximo sábado, comprende tango, teatro, funciones de café concert, milongas, conciertos y “cinefilia tanguera”. Su impulsor sostiene la vigencia del tango entre los jóvenes.

Cambalache. Una pareja mezcla baile de tango, teatro e improvisaciones en la edición anterior del festival, cuya nueva temporada arrancará el sábado próximo.
Cambalache. Una pareja mezcla baile de tango, teatro e improvisaciones en la edición anterior del festival, cuya nueva temporada arrancará el sábado próximo.
"Tanto en el viejo Parakultural como en la actual milonga, el público viene buscando la motivación. Como decían Nietzsche o Artaud, el teatro es una actividad para transformar, tanto a quien lo hace como a quien lo ve, si no termina siendo una convención vacía", dice Omar Viola, organizador del histórico Parakultural y actual dueño de la milonga con el mismo nombre, que está entre los impulsores del XII Festival Cambalache, que se realizará entre el 9 y el 17 de este mes en Santos 4040, Espacio Cultural Oliverio Girondo, y La Viruta Tango Club. El festival presentará funciones de tango combinado con teatro, danza, funciones de café concert, fiestas, milongas, conciertos y "cinefilia tanguera". Dialogamos con Viola.

Periodista: ¿Qué diferencia hay entre este festival y el de Tango de la Ciudad?

Omar Viola: El de la Ciudad queda acotado, se centra en la presentación de algunos grupos y en el campeonato, con lo que se plantea hacer competir a los bailarines y se entretienen viendo quién gana, algo que es lamentable culturalmente en una sociedad donde la competencia ha rebalsado. Hay algunas orquestas en aquel festival, pero parece hecho para cumplir y no para abrirse a propuestas novedosas. Hernán Lombardi, cuando era ministro de Cultura, había dicho que ese festival de tango sería como el carnaval en Brasil, que no termina nunca. Aquí hay deserción en el apoyo con respecto del tango, además no contiene al teatro y nuevas propuestas, como sí las tiene Cambalache.

P.: ¿El tango aleja a los no conocedores?

O.V.: El tango es un amplio océano, como decía Pugliese, va al corazón de su gente, pero recordemos que la gente del tango expulsó a Piazzolla. Claro que eso ya pasó y hoy los músicos respetan a la gente que baila; el tango tiene vigencia y se impone por la calidad de su música, los intérpretes y porque se baila. Los encuentros se multiplican y en todo el mundo hay milongas. El tango tuvo su momento y se cerró en sí mismo; eso fue dramático, sobre todo en la época de oro en los 40. La milonga puede parecer hermética, propia de los que saben, por eso fomentamos hacerlo en plazas, en espacios abiertos y funcionó bien, generó que la gente participe y dé los primeros pasos con su mochilita colgada y su jean.

P.: ¿Pero el tango es popular actualmente?

O. V.:
Hay milongas que contienen a las orquestas pero también a las actividadades populares. Claro que no es masivo pero hay una permanencia, no se escucha mucho tango en las radios pero fomenta lugares de encuentro. Hay 90 milongas en el país. El tango produce un efecto emocional especial para extranjeros y locales, hay algo vivo que mueve a bailar, la interpretación de los temas está hecha con alma y vida.

P.: ¿Cómo se sostienen las milongas y las orquestas típicas?

O. V.:
Los presupuestos no alcanzan para orquestas típicas. Todo se complicó en los últimos tiempos para sostener los espacios. Hay menos capacidad de consumo, por ende se bebe menos y a veces el bar servía para sostener el lugar. Se nos hace difícil contener a todas las orquestas y es una pena, porque están formadas por músicos egresados de conservatorios y escuelas. Los espacios se han reducido y las habilitaciones se convirtieron en una pesadilla. Abrir un lugar hoy es embarcarse en una aventura, uno paga el alquiler pero no sabe si habilitan o no, a veces se avanza pero cambian las cosas para retroceder. Nos estamos uniendo para cuidar esos espacios que ofrecen música y teatro, no sólo milongas. En lugar de tanta restricción mereceríamos más apoyo. Por eso insisto en que Cambalache es siempre bienvenido para que el público pueda ver lo que se hace y porque ofrece trabajos que en otros festivales no se contemplan.

P.: ¿Cómo ve la movida del under y off actual? ¿Hay creación novedosa?

O. V.:
Hay un universo amplio de propuestas buenas y multiplicidad de teatros. En esta Ciudad, que después de Nueva York es la segunda con tanta actividad teatral, sé que siempre voy a encontrar algo. Lo vital es mantener ese encuentro con lo teatral, con todas las vertientes que hay, y que no siempre esperemos que haya revolución, si nos transforma en algo la misión está cumplida, eso tiene el arte, como el cine o las series, un lenguaje que está eclipsando al cine.

P.: ¿Lograron llevar jóvenes a las milongas?

O. V.:
El público que viene es variado, hay algunas milongas que reúnen gente más grande, otras con púbico joven, otras donde hay mezcla. Pero el fin cultural es profundo y se cumple con la improvisación y la comunicación. Que dos personas improvisen juntas es una propuesta siempre interesante para los jóvenes, cuando las encuentran. Muchos buscan una salida laboral profesional como bailarines de tango, otros lo hacen como práctica social, eso es un gran tesoro que tiene el tango además de lo terapéutico y artístico del tango. Ese es el lugar de encuentro en una sociedad tan tendiende a la comunicación virtual. Es un oasis necesario y tiene que haber muchos.

P.: Dijo que nadie quiere ser under, ¿a qué se refería?

O. V.:
Más que under o no, está la actitud frente a las cosas, se puede trabajar con investigación, con seriedad, con un sistema, a fondo, por más que se haga comedia. Jugarse a cosas nuevas, formas nuevas de decir y todo pudiendo no estar en el under, con mejor producción. Ser visualizado más fácilmente es mejor para todos, todos queremos tener mejores herramientas, espacios, estar mejor ubicados, que el público esté cómodo y no en un sótano. Uno siente que a veces encara una actividad que no es para muchos, que es experimental y puede hacerla o bien en un espacio off o en el San Martín. Está esa cosa romántica del under, nosotros nunca lo llamamos under. Como estábamos en el sótano de la calle Venezuela, más under que eso no había, pero siempre tendimos a que lo nuestro no quedara en el laboratorio, que fuera hacia el público. El Parakultural lo logró y con pocos recursos para producir efectos, estaba dentro de cada uno de los actores la intención de llegar al espectador de la mejor manera, con honestidad y calidad. Y hay que decir que eso también puede encontrarse en obras comerciales.

Dejá tu comentario