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ONU alerta sobre crisis por suba de los alimentos
«Los próximos meses serán difíciles», adelantó el experto, quien presentó ayer su informe anual al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra. Allí, explicó que la crisis alimentaria no sólo tiene connotaciones agrícolas, sino también «medioambientales y de pobreza», y descartó que su solución pase simplemente por aumentar la producción agrícola industrial.
El experto recordó que los esfuerzos de los últimos 40 años han estado dirigidos a aumentar la producción hasta niveles superiores a las necesidades de la población mundial, lo que no ha evitado que actualmente 1.000 millones de personas sufran de hambre en el mundo. Paradójicamente, gran parte de ellos son pequeños agricultores marginados por las políticas públicas y que no pueden obtener ingresos dignos por su trabajo.
De Schutter denunció que el mundo se encuentra igualmente ante una «crisis medioambiental» debido a que la forma de cultivar que se privilegia «es insostenible» por su total dependencia del petróleo y el gas, y su impacto negativo sobre la naturaleza. Como alternativa, el experto planteó desarrollar un modelo de ecoagricultura, que resolvería todos los problemas anteriores, reforzaría la productividad de los suelos y protegería los cultivos, pero sin pesticidas ni otros químicos, sino gracias a la combinación beneficiosa de árboles, plantas, animales e insectos.
«La evidencia científica muestra que la ecoagricultura estimula la producción de alimentos mejor que los fertilizantes químicos, particularmente en entornos desfavorables», señaló.
Precisó que en los proyectos ecoagrícolas los cultivos han registrado un rendimiento un 80% superior a la media en 57 países en desarrollo, y un 116% más alto en el caso de los proyectos en África.
De Schutter dijo que los prejuicios explican que «no se permita que la ecoagricultura demuestre que puede ser una alternativa rentable», aunque también entran en juego los poderosos intereses del sector agroindustrial y agroquímico.
«Hay muchos intereses que desean mantener el modelo actual, como los de las compañías que venden o importan insumos agrícolas a base de petróleo», precisó.
Sobre los transgénicos, el relator de la ONU recordó que desde mediados de los años noventa, cuando fueron introducidos en el mercado, «nunca han cumplido sus promesas» y que «ahora hay cultivos transgénicos que sólo permiten usar pesticidas de la misma compañía que vende la semilla (también transgénica), y que es Monsanto».
«El gran problema de los transgénicos es la fuerte dependencia económica de los pequeños productores y el hecho de que el poder esté concentrado en una multinacional», recalcó.
De Schutter consideró que corresponde a los gobiernos y donantes financiar el paso de una agricultura industrial insostenible, en términos ecológicos y sociales, a una ecoagricultura. Ello en vista de que «el sector privado no invertirá tiempo ni dinero en prácticas que no se pueden patentar y que no abrirá mercados para sus químicos o semillas mejoradas», culminó.
Agencia EFE


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