"Es un gran día para nosotros", afirmó el consejero delegado de la compañía, Doug Parker, y añadió que están "muy contentos" con la fusión, porque es "estupenda" para los inversores, sus clientes y los trabajadores.
La nueva compañía, forjada tras varios años de negociaciones, realiza cerca de 6.700 vuelos diarios y sirve más de 330 destinos en 54 países, según detalló ayer en un comunicado.
Las acciones de American Airlines Group comenzaron a cotizar ayer en el mercado electrónico NASDAQ bajo las siglas AAL, y el consejero delegado de la nueva entidad dio inicio a la sesión a distancia desde la sede de Forth Worth (Texas). Una hora después del inicio de la sesión, las acciones subían más de un 2%, aunque cerraron con un avance del 0,08%, a u$s 24,62.
Esta fusión supone el último paso en el proceso de concentración y consolidación del sector del transporte aéreo en Estados Unidos, donde quedan tres gigantes (American, United Continental y Delta) y ha desaparecido la mayoría de las aerolíneas medianas.
La conclusión de la fusión supone también la salida de American Airlines de la bancarrota que declaró en noviembre de 2011 para reducir sus costos operativos, especialmente los laborales.
Parker intentó dar confianza a los accionistas, al asegurar la determinación del equipo directivo de que tienen "que ofrecer beneficios" a sus inversores. Uno de los principales objetivos a corto plazo de la nueva American Airlines es lograr un ahorro de u$s 1.000 millones anuales en sinergias.
Sin embargo, la inversión en American Airlines durante su bancarrota se había convertido ya en una gran operación antes de la apertura de la sesión bursátil.
Cuando la compañía se declaró en bancarrota sus acciones cayeron a u$s 0,20, y la compañía llegó a tener un valor de mercado de sólo u$s 90 millones, lo que supone que su valor se había multiplicado por más de 40 desde su momento más bajo hasta antes de la apertura de las Bolsas de ayer.
| Agencia EFE |


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