6 de julio 2011 - 00:00

Oposición arma rebelión de la mano del pampeano

Carlos Verna despertó desde el lunes una rebelión en el Senado, sin siquiera haber participado aún en complot alguno. La oposición comenzó a soñar con contarlo nuevamente, junto con su comprovinciana María Higonet, en su bloque e intentar recrear así los 37 senadores con que le complicaron la vida a Miguel Pichetto durante parte de 2010.

Mientras los radicales festejaban el alejamiento de Verna del Gobierno, en el oficialismo comenzó a aparecer la preocupación por esa ruptura. El pampeano es presidente de la Comisión de Coparticipación Federal de Impuestos, un tema que es igualmente árido como conflictivo para el Gobierno de Cristina de Kirchner. De hecho, ni la Presidente ni su marido, en su momento, quisieron avanzar nunca en abrir el debate sobre el reparto de impuestos entre la Nación y las provincias.

Ése fue, precisamente, uno de los servicios que Verna le prestó especialmente al Gobierno, pero ahora la oposición sueña con reabrir esa comisión y disparar el debate más grande que está pendiente en la Argentina, sobre el reparto de fondos que le permite al Poder Ejecutivo tener atada la voluntad de las provincias. De hecho, Alberto Rodríguez Saá anunció que la coparticipación será el eje de su campaña presidencial.

Su participación en el bloque opositor arrancó con promesas de complicarle la vida al oficialismo. Sobre todo en el inicio de la discusión sobre una de las promesas opositoras: modificar el impuesto al cheque. Cuando la oposición avanzó intentando cambiar la coparticipación de ese tributo, que la ley aún fija en el 30% a repartir con las provincias y el 70% directo a la Nación, Verna presentó una interpretación en el recinto que habilitaba la pretensión opositora de coparticipar el 100% de la recaudación.

El proyecto original presentado por el radicalismo exigía una votación por mayoría especial (exigida por la Constitución nacional para modificar asignaciones de la coparticipación), que la oposición no tenía. El texto fue cambiado con acuerdo de Verna. El pampeano argumentó que «al derogarse la modificación de la distribución que pasa al régimen general de impuestos, queda claro que es la distribución de un impuesto de afectación no específica». Y así se liberó el voto en el Senado. Pero al final la reforma no pudo ser: la votación naufragó en Diputados.

Poco después, Verna pasó de esa posición a brindar un servicio inestimable al Gobierno: en medio de la guerra entre Cristina de Kirchner y el Congreso por la vigencia del decreto que creó el Fondo del Bicentenario para pagar deuda con reservas del Banco Central, presentó en el Senado su propio proyecto para habilitar esa operación por ley, estableciendo lo mismo que disponía el DNU de la polémica.

Ni ese proyecto, ni ningún otro jamás se convirtieron en ley, pero con esa presentación Verna sumó al oficialismo y así el Gobierno tuvo número en el Senado para bloquear el avance de la oposición. Cristina de Kirchner pagó por DNU y La Pampa tuvo un premio extra de $ 600 millones para obras.

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