21 de julio 2023 - 00:00

Original comedia tunecina con psicoanálisis de fondo

Una joven tunecina vuelve de París con el título de psicoanalista e instala su consultorio en la terraza del hogar paterno. Familia, curiosos y autoridades le dicen que eso de hablar de temas privados con un psicólogo, y menos con una psicóloga, ahí no va. Además, ¿de quién es el retrato que ha colgado en una pared? ¿Freud? ¿Un judío? Luego viene la otra pregunta: ¿quién la autorizó? La vida ha cambiado un poco, pero no mucho, después de la Primavera Arabe que desalojó del poder a la dictadura. Perduran los prejuicios, los temores, y los desórdenes. Hay desorden en el tránsito, la atención hospitalaria, la función pública. Por fortuna también hay desorden en la cabeza de la gente, así que pronto se forma una linda clientela de gente nerviosa, confusa, y hasta loca de veras, galería que incluye a un imán lampiño y abandonado por su mujer, fanática de las telenovelas turcas. Ella trata de ayudarlos. Compensa de este modo el tener que soportar tanta gente aprovechadora que maneja los negocios, las oficinas y las seccionales de policía, y amparar a la hermanita menor, haragana que solo quiere irse a Francia sin ahogarse en el viaje (un chiste de humor negro que ella dice sin el menor sentimiento de pena).

Al comienzo, la música y el ritmo fragmentado ayudan a la comedia. De a poco, el ritmo se va deteniendo, la música va cambiando, y surgen los dramas latentes. Junto a las caricaturas risueñas, la autora, Manele Labidi, está esbozando el retrato de un país que acaso se siente, como el padre de la psicoanalista, “asustado, estancado” (pero él no lo dice en terapia, él difícilmente pisaría un consultorio). En el balance, la comedia resulta imperfecta, parece menos de lo que pudo haber sido. Pero también se hace interesante, reveladora, y no solo para nuestra mirada.

P. S.

“Asuntos de diván” (Un divan a Tunis, Fr.-Tún., 2019); Dir.: M. Labidi Labbé; Int.: G. Farahani, M. Mastoura, J. Sassi.

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