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Orquesta Académica: música en libertad
Carlos Calleja, titular de la Orquesta Académica de Buenos Aires. El ensamble juvenil se presentará el domingo en el Avenida.
Periodista: ¿Qué los llevó a organizar este concierto?
Carlos Calleja: Queríamos buscar por nuestros propios medios sin que nos llamara una sala, y lo tomamos como ejercicio de participación de todo el mundo, como es habitual en la orquesta: imprimir los programas, conseguir los auspicios, todo lo que hace al espíritu del ensamble.
P.: ¿La orquesta tiene un régimen estable de ensayos?
C.C.: Sí, tres semanales de tres horas cada uno, desde el principio, como parte de la disciplina mantuvimos el ritmo, y es inevitable aquí la referencia al surgimiento del organismo. Esto se generó de una manera mucho más súbita al quedar cerrada por un año lo que era la Académica del Teatro Colón, de donde yo me fui.
P.: ¿Cómo fue esa primera etapa?
C.C.: En cuanto empezó a verse que esto era un hecho nos juntamos espontáneamente, y yo alenté a seguir a los que quisieran y pudieran, y lo hicimos con los mismos lineamientos, pero hasta con un poco más de libertad. La independencia trae un montón de otras obligaciones, pero el objetivo del proyecto fue nacer lo menos contaminada posible, y la profesión de músico de orquesta no es en general una actividad que gratifique o que colme las expectativas de quien tiene un ideal hacia el arte y la música. Esta orquesta quiere ser siempre un organismo creativo donde puedan desarrollarse los instrumentistas, los directores y los compositores. Algo en nuestra tradición no funcionó bien e hizo que siempre lo pasado fuera mejor, y nuestra intención fue crear algo donde lo mejor está por venir.
P.: Algo así como conjugar el profesionalismo con el entusiasmo del amateur...
C.C.: Exactamente. Eso ayuda a mantener viva la vocación por la cual uno se arrimó a la música y no olvidar que tenemos el privilegio de ejercerla, aunque puede sonar utópico. El primer año estuvimos sin posibilidad de financiarnos: los únicos que cobraban eran los profesores que vienen a tocar con los chicos y darles clases. La participación en óperas de Juventus Lyrica y un concierto en Amijai nos permitieron obtener algunos fondos, y ahora tenemos el beneficio de la Ley de Mecenazgo del Gobierno de la Ciudad. Otra característica particular es que funciona como equipo, es un grupo que genera sus propias defensas. Nadie entra a la orquesta por los 5 minutos que tocó en el concurso. Nosotros les hacemos un seguimiento permanente, todos los años hay audiciones internas a la par de las externas, o vamos rotando en los atriles, lo cual me granjeó muchas críticas e hizo que mucha gente se fuera. Pero todo eso lleva a que la orquesta suene así: el sentirse partícipe hace que unocuide ese lugar y nos hace bien a todos. La intención es que el que se va de acá si lo necesita, se lleve una experiencia que quiera reproducir en otro lado, porque este tipo de iniciativas son contagiosas.
Entrevista de Margarita Pollini

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