Lionel Messi jugó este domingo su tercera final del Mundial a los 39 años. Pese a no lograr coronar, el torneo lo tuvo como una de las principales figuras y en el que demostró, una vez más, que a pesar del tiempo la magia sigue intacta. Con la mayor, el rosarino lleva convertidos 125 goles en 207 encuentros por competencias oficiales, un título Sub20, una medalla de oro en los Juegos Olímpicos, dos Copas América, una Finalissima y una Copa del Mundo, además de ser su goleador histórico y uno de los máximos artilleros de los mundiales. Tras la derrota ante España, surge una duda: ¿es el fin de su etapa en el seleccionado?
¿Fin de la era Messi en la Selección? Un repaso por los números y los títulos del capitán de Argentina
El capitán argentino coronó un nuevo Mundial con ocho tantos y cuatro asistencias. Si bien no le alcanzó para quedar en lo más alto de la tabla histórica, volvió a terminar una Copa del Mundo como una de las figuras. ¿Seguirá vistiendo la camiseta celeste y blanca?
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El capitán argentino volvió a disputar una nueva final con Argentina y, pese a la derrota, se retira con la frente en alto.
Su recorrido con la Albiceleste comenzó en 2004. El capitán comenzaba a surgir como una promesa desde las inferiores del Barcelona, al cual se había ido desde Newell´s ante las dificultades del club rosarino para afrontar los costos de su tratamiento para contrarrestar el Déficit de la Hormona del Crecimiento (DHC). España había puesto el ojo en el juvenil, pero Argentina aceleró los trámites y organizó un amistoso ante Paraguay en la cancha de Argentinos Jrs para evitar que los ibéricos se quedaran con la joya rioplatense.
Antes de su debut con la Mayor, Messi dejó su huella con la Selección Sub 20. En el Mundial de la categoría disputado en Países Bajos en 2005, fue la gran figura del titulo argentino: terminó como goleador del torneo con seis tantos, en un certamen en el que anotó un golazo ante Brasil y en el que se quedó también con el Balón de Oro como mejor jugador de la competencia. El desenlace en el certamen juvenil sería un anticipo de los logros que obtendría a nivel mayor.
Con ese antecedente bajo el brazo, el rosarino hizo su debutó en la Selección el 17 de agosto de 2005, en un amistoso ante Hungría en Budapest que Argentina ganó 2-1, dirigida por José Pekerman. El ingreso no fue el soñado: entró a los 18 minutos del segundo tiempo en reemplazo de Lisandro López y, apenas 47 segundos después, protagonizó un cruce con el defensor húngaro Vilmos Vanczák que derivó en un intercambio de manotazos. El árbitro alemán Markus Merk decidió expulsarlo, a solo 93 segundos de su ingreso, convirtiéndolo en el jugador que más rápido ha recibido la tarjeta roja en la historia de la Selección argentina.
La historia de Messi en la Selección argentina
Apenas un año después comenzó su historia con la selección absoluta. El 16 de junio de 2006, con 18 años y la camiseta número 19 en la espalda, Messi, debutó en un Mundial ingresando desde el banco en el segundo tiempo ante Serbia y Montenegro, en Gelsenkirchen. Con Diego Maradona alentando desde la tribuna, el rosarino aprovechó pocos minutos en cancha para marcar su primer gol mundialista y sellar una goleada por 6 a 0 por la fase de grupos
Aquella Argentina, conducida por José Pekerman, quedaría eliminada en cuartos de final ante el local, Alemania, por penales, sin que Messi —relegado al banco tras el cambio obligado de arqueros— pudiera participar de la definición.
Un año después, el rosarino jugaría su primera final con el seleccionado mayor. Sería en la Copa América de Venezuela, con el equipo conducido por Alfio "Coco" Basile, en el que se desempeñaban también Juan Román Riquelme, Juan Sebastián Verón, Roberto Ayala y Carlos Tevez, entre otros. En el torneo anotaría dos goles, uno en cuartos de final ante Perú (4-0) y otro en la semifinal ante México (3-0). Pero en el último partido, Argentina no podría contra Brasil y caería derrotada por 3 a 0.
Cuatro años después, en Sudáfrica 2010, Messi llegó como la gran figura del equipo de Maradona, pero vivió su Mundial más gris: disputó los cinco partidos como titular y no pudo convertir ni un solo gol, la única vez en su carrera mundialista que se fue sin marcar. El folleto de aquella campaña se cerró de la peor manera, con una humillante eliminación por 4 a 0 ante Alemania en cuartos de final, un golpe que el propio Messi reconocería años después como una de las heridas más profundas de su historia en Copas del Mundo.
En 2011, Argentina sería anfitriona de la Copa América y Messi volvería a chocar contra la posibilidad de coronarse con la mayor, dando inicio a un período de grandes frustraciones y tristezas al frente de la Albiceleste. Pese a contar con un equipo de grandes figuras como Sergio Agüero, Ángel Di María, Gonzalo Higuaín y Carlos Tevez, perderían en cuartos ante Uruguay, que sería el campeón del certamen.
La revancha llegó en Brasil 2014. Ya como capitán, Messi lideró a la Selección en la fase de grupos con goles ante Bosnia, Irán y un doblete frente a Nigeria, y fue determinante en el tramo eliminatorio para superar a Suiza, Bélgica y Países Bajos hasta meter a la Argentina en la final de Río de Janeiro. Allí, otra vez Alemania —su verdugo recurrente— le arrebató el título con un gol en el alargue. Pese a la derrota, Messi fue elegido mejor jugador del torneo y se llevó el Balón de Oro, un consuelo agridulce para quien terminaba su tercera Copa del Mundo con cuatro goles y a un paso de la gloria.
La Selección argentina tendría al año siguiente, en la Copa América de Chile, la oportunidad de conquistar un título luego de años de sequías. Pero pese a ser nuevamente una de las figuras, volvería a caer en el último partido, en este caso anote la selección trasandina por penales tras igualar 1 a 1 en tiempo regular. Y, un año más tarde, en la Copa América de EEUU, volvería a repetir la derrota contra el conjunto chileno, motivo que lo llevaría a anunciar su renuncia al seleccionado.
La presión popular para que retornara al equipo y sus deseos de seguir compitiendo y peleando por conseguir un título con Argentina lo hicieron regresar a vestir la camiseta albiceleste. Pero el tiempo de los laureles tardaría en llegar.
Rusia 2018 fue, en cambio, el Mundial de la desilusión. Con una Argentina irregular que llegó justa a octavos de final, Messi asistió y participó del juego colectivo, pero no alcanzó para evitar la caída por 4 a 3 ante Francia, en un partido que quedó marcado por la explosión de un Kylian Mbappé de apenas 19 años, autor de dos goles. La comparación generacional fue inevitable: el francés tenía la misma edad con la que el propio Messi había debutado en Alemania 2006, y esa tarde en Kazán quedó como el simbólico traspaso de mando entre dos épocas del fútbol mundial.
Messi y el inicio del ciclo Scaloni
La Copa América 2019 marcó el primer torneo continental con Lionel Scaloni en el banco. Disputada en Brasil, quedó marcada por una Argentina que no atravesaba su mejor versión futbolística en la competencia. La Albiceleste avanzó a semifinales tras vencer a Venezuela por 2-0 en cuartos de final, con goles de Lautaro Martínez y Giovanni Lo Celso, donde caería ante a Brasil en un polémico encuentro en el que los argentinos reclamarían un penal no cobrado y un gol que debería haber sido anulado. En el encuentro por el tercer puesto ante Chile, los de Messi se impusieron y lograron la de bronce, pero con un sabor amargo.
Dos años después llegó el quiebre histórico. La Copa América 2021, jugada en el emblemático estadio Maracaná, le dio a Messi su primer título mayor con la Selección mayor, derrotando a Brasil en la final. Ese campeonato fue, además, estadísticamente uno de sus mejores años con la celeste y blanca: el rosarino convirtió 9 goles, consolidándose como la gran figura de un equipo que, tras años de finales perdidas, finalmente conseguía "romper la pared". Un año más tarde, conquistarían también la Finalissima ante Italia, el campeón de Europa.
El broche de oro llegó en Qatar 2022. Messi anotó siete goles, guiando a Argentina hacia su tercera estrella mundial y coronando una carrera que hasta entonces tenía en el título del mundo su única asignatura pendiente. Ese logro, sumado a la Finalissima y a la Copa América previa, terminó de sellar su lugar como el jugador más ganador de la historia albiceleste.
Con la Selección, Messi ya había ganado la Copa América 2021 ante Brasil en el Maracaná, la Finalissima contra Italia en Wembley y el Mundial de Qatar 2022. Pero habría lugar para más.
Dos años después de la conquista del mundo, llegaría la Copa América 2024, disputada en Estados Unidos, le permitió a Messi sumar un nuevo título continental, aunque con un condimento agridulce. Argentina venció a Colombia en la final disputada en Miami, pero Messi no pudo completar el partido definitorio: se retiró lesionado promediando la segunda etapa tras sentir dolor en la parte posterior del muslo derecho.
En su décima final con la celeste y blanca, el título llegaría gracias a un gol de Lautaro Martínez en el alargue, completando el bicampeonato continental para el equipo de Lionel Scaloni. Con ese logro, Messi se convirtió en el jugador con más finales disputadas en la historia del certamen, con cinco, además de ostentar los récords de partidos jugados (39) y victorias (24).
¿El último Mundial de Messi?
Messi encaró el Mundial de EEUU, México y Canadá con algunas dudas en cuanto a su plenitud física producto de su edad y de las molestias físicas surgidas en el último encuentro con Inter de Miami por la MLS que lo obligaron a parar durante semanas. Sus trece goles en las citas anteriores lo ubicaban varios escalones por debajo de los 16 de Miroslav Klose, máximo goleador de la historia y, si bien aparecía como una marca accesible, nadie preveía lo que finalmente iba a pasar.
En el debut, el capitán dejó en claro que no venía a la Copa del Mundo a disfrutar de lo logrado cuatro años atrás sino a ir por más. Frente a Argelia, en el primer partido de la fase de grupos, el rosarino convirtió tres goles para delirio de la hinchada argentina y de sus compañeros. Así, igualó la marca del alemán y fue por más.
En el segundo encuentro ante Austria falló un penal para poner en ventaja a la Argentina. Pero lejos de caerse, se levantó y anotó los dos goles del partido que lo convirtieron en el máximo artillero histórico de los mundiales y que, además, valieron la clasificación por anticipado del seleccionado a los 16avos.
Ante Jordania, en el tercer encuentro de la fase de grupos, Lionel Scaloni le dio descanso y puso un equipo suplente. Messi arrancó desde el banco e ingresó en el segundo tiempo. Apenas le bastaron unos pocos minutos para anotar de tiro libre su sexto gol del torneo y el 19 en todas su participaciones mundialistas. Argentina cerró la zona con un 3 a 1.
En la siguiente instancia llegaría la revelación del torneo: Cabo Verde. La selección africana se plantó ante la Argentina y le hizo un partidazo, aunque no pudo contra los campeones del mundo. Messi, una vez más, se cargó al hombro al equipo: abrió la cuenta con una definición exquisita ante la salida de Vozinha tras un pase milimétrico de Lisandro Martínez. Fue el séptimo en 2026 y el 20 desde su primer partido en 2006. El partido terminaría 3 a 2 con goles del defensor y de su compañero de zaga, Cristian Romero.
Superado el obstáculo de los 16avos, llegó Egipto, el partido más difícil hasta el momento. Los africanos se pusieron en ventaja en el primer tiempo y ampliaron la cuenta a un 2 a 0 que, a todas luces, parecía sentenciar el encuentro. Pero a falta de 11 minutos, Romero descontaría tras pase de Messi; luego el rosarino igualaría y Enzo Fernández marcaría el 3 a 2 definitivo. El gol convertido ante los Faraones fue el octavo en la cuenta personal en el actual Mundial. También le permitió ampliar su cifra histórica a 21.
En semifinales llegaría uno de los partidos encuentros más calientes del ciclo Scaloni y de la historia de Messi con la celeste y blanca: Inglaterra. El capitán rosarino, pese a sus 39 años, se puso el equipo al hombro con dos asistencias, primero a Enzo Fernández y luego a Lautaro Martínez, que permitieron remontar de manera agónica un encuentro que tuvo a la Argentina abajo en el marcador hasta los 85'. Pese a no convertir, el astro argentino celebró entre lágrimas la clasificación a la final.
Este domingo, Messi jugó su tercera final en seis mundiales, llegando a una marca que hasta ahora solo ostentaba el brasileño Cafú. Pese a no poder coronar con el título y tras quedar con 21 tantos por debajo de los 22 que lleva anotados Kilyan Mbappé, dejó su huella en la Copa del Mundo al volver a llevar al seleccionado una vez vas a jugar el último partido de la competencia. Ahora, con la Copa terminada, surge la incógnita sobre su futuro: ¿seguirá vistiendo la camiseta celeste y blanca?
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