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Otra gran noche de Copa
Cabrera festeja con sus compañeros el tercer tanto. Independiente no convertía cuatro goles desde el 30 de agosto de 2009, cuando venció por 4-2 a Atlético Tucumán, por la 2ª fecha del Apertura. La perla negra de la noche fue la agresión a Silva, que podría costarles la clausura del estadio a los Rojos.
Fue una noche en la que hubo tanto encanto como resignación. Ese proyectil que impactó en la cabeza del arquero uruguayo Martín Silva y le provocó un profundo corte en su cabeza, antes de que comenzara el segundo tiempo, sin duda opacó la actuación de Independiente. Se especuló que con que el árbitro brasileño Wilson Seneme suspendiera el partido, pero finalmente todo siguió. Por este incidente, la Conmebol podría suspender el Libertadores de América, sobre todo si se tiene en cuenta el antecedente de Boca en la Copa Libertadores 2008, cuando en el partido de octavos de final ante Cruzeiro, el línea uruguayo Pablo Fandiño resultó herido en la cabeza por un hielo que cayó de la zona de palcos.
En cuanto al partido de ayer, Defensor empezó ganando con un gol de Mora en el primer tiempo. Independiente lo dio vuelta en 16 minutos con tantos de Andrés Silvera, Hernán Fredes y Nicolás Cabrera y se fue al descanso con la ventaja que necesitaba. Diego Rodríguez descontó y golpeó las ilusiones. Hasta que, a 16 minutos del final, Nicolás Martínez, el hermano del «Burrito», de Vélez, que entró en el segundo tiempo, marcó el tanto de la clasificación para jugar en cuartos desde el 12 de noviembre ante Deportes Tolima, de Colombia, que eliminó a Banfield.
Pese a que aún sigue siendo una fiasco en defensa, en la que sólo se luce Hilario Navarro, nuevamente la gran figura, el equipo de Antonio Mohamed dio una demostración de coraje para salir de la adversidad, quizá digna de otras noches mágicas de Copa vividas en Avellaneda. Independiente pasó por todos los estados de ánimo en una noche que resultó de fiesta.


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