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Otra muerte vuelve a incomodar a Putin
Natalia Estamirova
Según dirigentes de Memorial, la ONG que desde hace 20 años lucha contra abusos y represiones, el asesinato podría ser una venganza contra las repetidas denuncias de secuestros y ejecuciones de parte de las autoridades, como el fusilamiento público sumario de un hombre sospechoso de colaborar con los guerrilleros, el 7 de julio en el pueblo de Akhinciu Borzoi, a 20 kilómetros de Gudermes, el feudo de Kadyrov.
Sobre éste y otros casos similares, Estamirova había publicado también documentación que según parece irritó a hombres vinculados a los aparatos del Estado.
En total, en 2008 los casos de secuestros fueron 42.
Para Svetlana Gannushkina, también ella integrante de Memorial, la pista del delito podría estar vinculada al intento de Estamirova de encontrar a Maskhud Abdullaiev, extraditado desde Egipto a Chechenia.
Sobre su suerte aún no se sabe nada a pesar de una sospechosa aparición por televisión.
Ayer le tocó a ella salir de su casa para no volver: desconocidos la arrastraron a la fuerza hacia un vehículo blanco: «Me están secuestrando», gritó, según dijeron algunos testigos.
Por la tarde, un campesino encontró su cadáver a 100 metros de la autopista Kavkaz, cerca del pueblo de Gazi-Yurt, en la fronteriza República de Ingushetia: tenía dos disparos, uno en la cabeza y el otro en el pecho.
Estamirova se había graduado en Historia en Grozny, donde enseñó hasta 1998. Desde ese año en adelante, con el fin de la segunda guerra ruso-chechena, se comprometió en el frente de los derechos civiles como periodista, pero sobre todo como activista.
Agencia Reuters


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