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Otra vez congelaron los precios de nafta y gasoil
• A 50 días de haberlo derogado, el Gobierno reimplantó la medida por las subas de Shell
Guillermo Moreno
La derogación del congelamiento se había concretado en un escenario confuso: YPF aumentó los precios de los combustibles el 15 de diciembre cuando todavía estaba vigente la Resolución 295 que obligaba a mantener los valores al público vigentes al 31 de julio. Por la suba de YPF, Shell que ya estaba cuestionando en la Justicia la legitimidad de la 295, pidió al juzgado interviniente que le había fallado en contra en primera instancia, una definición urgente sobre la validez de la norma. La resolución derogatoria salió finalmente el 20 de diciembre, cuando se esperaba una definición judicial adversa a la posición oficial.
En la nueva normativa, amparada otra vez en la Ley 20.680 de Abastecimiento, el fundamento es que en el último mes los combustibles experimentaron «sostenidos aumentos, causando esas alzas perjuicios que es necesario remediar». También se indica que es indispensable «preservar el abastecimiento», por lo cual se obliga a las refinadoras a comercializar «como mínimo los volúmenes abastecidos en igual mes del año anterior, más la correlación positiva existente entre el incremento de demanda combustible líquido y el incremento del PBI, acumulada a partir del mes de referencia hasta la fecha».
La resolución que tendría el número 18, vuelve a obligar a congelar precios a las productoras de combustibles, la intermediación, la distribución y las estaciones de servicio, pero no se refiere al precio del petróleo. Este, según lo informado por Shell, sube 3,5% este mes, y posiblemente las empresas que lo extraen (Pan American Energy, Total, Chevron entre otras), aspirarán a nuevos ajustes si se sostiene la cotización que alcanzó el petróleo en el mercado internacional durante los últimos días.
Por otra parte, los precios de biodiésel y etanol (que significan un 7% en cada litro de gasoil y nafta respectivamente) son ajustados mensualmente por la Secretaría de Energía en virtud de un acuerdo de abastecimiento que contempla las cotizaciones internacionales.
Ya desde la mañana, fuentes del Ministerio de Economía anunciaron ayer que el Gobierno aplicaría la ley de Abastecimiento por los aumentos de Shell. Luego, el ministro Julio De Vido en declaraciones por radio, embistió contra el presidente de la petrolera, Juan José Aranguren, y dijo que «más que un gerente de una compañía extranjera parece un referente de la oposición política», en referencia a los aumentos que aplica la petrolera «en cortos períodos de tiempo».
El ministro también atribuyó «una clara intencionalidad política» a las subas, y comentó que había hablado el tema con Amado Boudou, con lo que anticipó su apoyo a una nueva medida para retrotraer precios y congelarlos. Agregó que también le dijo a Boudou que «tanto cacareo que hubo por el comentario que hizo él en relación con la dispersión de precios, y en los combustibles se va a dar eso». De Vido explicitó que el usuario que «vaya a cargar en YPF, por ejemplo, no va a tener el problema de este aumento, producto de una clara intencionalidad política de Aranguren que ya sabemos de qué manera opina, juega y cuál es su posición política».


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