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Otro día de pánico aéreo en EE.UU.
Mismo vuelo, misma ruta. El piloto del Northwest Airlines 253 que ayer cubría el trayecto Amsterdam-Detroit reportó un incidente con un pasajero nigeriano. Resultó ser una falsa alarma, pero el avión aterrizó en una pista especial y fue rodeado de fuerzas y carros de seguridad.
Mientras perdura la conmoción por el intento de atentado de la semana pasada, el presidente Barack Obama ordenó ayer una revisión de la lista de sospechosos que no están autorizados a volar a Estados Unidos.
El piloto del avión del incidente de ayer solicitó ayuda de emergencia ante el comportamiento irregular de uno de los pasajeros, que actuó de forma desproporcionada después de que la tripulación lo increpase por su larga estancia en un baño de la nave.
El Departamento de Seguridad Nacional concluyó, tras entrevistar al pasajero, que éste se había sentido enfermo, lo que explicaría su larga estancia en el baño, y determinó que no representaba una amenaza. El avión procedente de Amsterdam fue rodeado de forma inmediata por equipos de bomberos y la Policía, tras su aterrizaje en una zona remota del aeropuerto de la ciudad de Detroit (Michigan).
Las aerolíneas estadounidenses permanecen en situación de máxima alerta después de que el viernes un ciudadano nigeriano de 23 años, Umar Farouk Abdulmutallab, intentara detonar un explosivo (PETN o pentrita) que llevaba adherido al cuerpo. Abdulmutallab también había pasado un largo período en el baño del avión en un aparente intento por activar la bomba que portaba.
En una carrera contrarreloj, los investigadores intentaban desentrañar si el terrorista actuó solo o fue enviado por la red Al-Qaeda en una misión suicida. «El presidente solicitó dos revisiones» de estos procedimientos «que datan de varios años», dijo el portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs a la cadena de televisión ABC (ver aparte).
Se trata en primer lugar de revisar «nuestros procedimientos de listas de vigilancia», es decir la base de datos que contiene unos 550.000 nombres y sus subdivisiones, que escalonan la peligrosidad de los potenciales sospechosos, afirmó. En segundo lugar, «el presidente dijo al Departamento de Seguridad Interior que quiere saber cómo alguien con una cosa tan peligrosa como la pentrita pudo subir a un avión», agregó.
Unas 4.000 personas tienen prohibido viajar a EE.UU., y otras 13.000 deben obligatoriamente ser sometidas a controles reforzados, indicó Gibbs.
Abdulmutallab, de 23 años, se encontraba en otra lista de 18.000 personas desde que su padre avisó el mes pasado a funcionarios de la Embajada de EE.UU. en Abuja sobre el creciente radicalismo de su hijo, y pese a ello retuvo su visa estadounidense obtenida en 2008. Por el contrario, el Reino Unido le había negado la renovación de ese documento.
El joven, hijo de un ex banquero, fue acusado formalmente el sábado de haber intentado «destruir un avión de Northwest Airlines que se acercaba al aeropuerto de Detroit el día de Navidad». El sospechoso fue doblegado por los pasajeros y sufrió varias quemaduras en su intento de activar la bomba.
La secretaria de Seguridad Interior de Estados Unidos, Janet Napolitano, dijo que «no hay indicios» de que el frustrado atentado sea parte de un plan mayor, y que sería «inapropiado» especular sobre nexos con Al-Qaeda.
Agencias EFE, AFP y ANSA


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