La intensidad de los encuentros entre las delegaciones estadounidense e iraní y su frecuencia reafirmó ayer que cualquier acuerdo sobre el programa nuclear entre la República Islámica y el grupo 5+1 (EE.UU., Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania) pasará por un entendimiento previo entre Teherán y Washington, que ambas capitales parecen creer posible.
La primera muestra de ello fue la presencia del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y de su homólogo de Energía, Ernest Moniz, físico nuclear de formación; así como del ministro de Relaciones Exteriores iraní, Mohamad Javad Zarif, y del director de la Organización de Energía Atómica de Irán, Alí Akbar Salehi, en la última ronda de conversaciones que finalizó ayer.
La segunda muestra fue el tono conciliador de las declaraciones, aunque bajo condición de anonimato, de fuentes que participan de las negociaciones.
"Las discusiones fueron serias, útiles y constructivas. Logramos algunos progresos pero tenemos un largo camino por recorrer", subrayó un funcionario estadounidense. "Quedan todavía pendientes temas difíciles", agregó.
En esta misma línea, Zarif indicó que hubo un avance pero que faltaba "todavía un largo camino" antes de un acuerdo final.
Tras el contacto de ayer, Estados Unidos e Irán anunciaron que el próximo lunes volverán a reunirse y que luego se sumarán los representantes de Rusia, China y la Unión Europea.
Las partes tratan de llegar a un acuerdo base antes del 31 de marzo. El pacto autorizaría algunas actividades nucleares civiles, pero impediría a Irán dotarse de la bomba atómica a través de su polémico programa nuclear, que es sospechado por Occidente e Israel de fines bélicos. A cambio, las sanciones internacionales que pesan sobre la economía iraní se levantarían de manera progresiva.
El anuncio de la nueva ronda de conversaciones -que ocurrirá un día antes de que el primer ministro israelí hable ante las dos cámaras del Congreso estadounidense sobre la amenaza iraní- sucedió en paralelo con la divulgación de documentos secretos de los servicios de inteligencia de Israel donde se rechaza la finalidad militar del programa atómico de la República Islámica.
De acuerdo con la cadena qatarí Al Yazira y al diario británico The Guardian, el Mosad reconoció en un informe en 2012 que Irán no llevaba a cabo la "actividad necesaria para producir armamento" atómico, pese a que en esa misma época Netanyahu advirtió en la Asamblea General de la ONU que estaba cerca de la "fase final", una recordada intervención que incluyó un gráfico de una bomba en la que trazó una línea roja.
El documento elaborado antes del discurso del premier israelí y enviado en octubre a la inteligencia de Sudáfrica sostuvo que "no parece estar preparado" para enriquecer uranio a un nivel del 90% y calcula que tendría entonces "unos 100 kilos de material enriquecido al 20%".
No obstante, también advierte de que Teherán estaría avanzando en "áreas que parecen legítimas" para "reducir el tiempo necesario para producir armas una vez que se dé la orden".
Un alto cargo del Gobierno israelí dijo a The Guardian que no hay ninguna contradicción entre las alertas de Netanyahu y el contenido "supuestamente" del Mosad, ya que ambos coinciden en que Irán está produciendo uranio con el fin último de fabricar armas.
Esta es la segunda vez en un mes que documentos de los servicios de inteligencia cuestionan la posición del Gobierno de Israel, muy crítica de las negociaciones nucleares. La anterior fue en medio de la controversia con la Casa Blanca por la aceptación de Netanyahu de dar un discurso en el Congreso.
Entonces se supo que el Mosad había entregado a legisladores estadounidenses el 19 de enero un informe sobre la inconveniencia de adoptar nuevas sanciones económicas contra Irán. Tras la ira del Gobierno israelí, que adjudicó la difusión de ese documento a una venganza de Barack Obama, el servicio de inteligencia aclaró que no se oponía a las disposiciones.
| Agencias EFE, ANSA, Reuters, AFP y DPA |


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