3 de enero 2012 - 00:00

Otro Moyano, Facundo, también presiona por su propio “bonus”

Facundo y Hugo Moyano
Facundo y Hugo Moyano
Hugo Moyano sabe predicar entre sus seguidores, especialmente entre su familia. Facundo Moyano, en su rol de titular del Sindicato Único de Trabajadores de Peajes, se sumará en las próximas horas al reclamo de su padre por un «bonus» de fin de año para su gremio. En el caso del actual diputado nacional, pedirá un adicional de 2.500 pesos a liquidar en los salarios de diciembre o enero, como premio por la facturación en las autopistas que tienen a sus operarios dentro de sus afiliados.

La situación para Facundo Moyano en el reclamo es compleja, ya que su principal competidor dentro del rubro, el Sindicato de Empleados de Comercio de Armando Cavalieri, obviamente también enfrentado con Hugo Moyano, logró que el Gobierno de Mauricio Macri les firmara un «bonus» a los trabajadores de las autopistas de la Ciudad de Buenos Aires por 2.250 pesos, además de una serie de adicionales que pasaron a engrosar sus haberes.

El beneficio salarial de fin de año tiene carácter no remunerativo y será abonado a cada trabajador el 20 de enero próximo. Para ese día, Facundo Moyano se autoimpuso que también las autopistas de los trabajadores que representa liquiden el «bonus», y que éste sea mayor que los 2.250 pesos que consiguió Cavalieri.

Amenaza

El hijo del titular de la CGT no se anda con vueltas, y amenaza con levantar los peajes de todas las rutas del país si no logra el premio; una protesta que para los concesionarios sería millonaria en pérdidas en medio de una excelente temporada estival.

Los trabajadores de los peajes porteños obtuvieron, además, un incremento del premio por «estricta puntualidad y asistencia», que pasará de 758 a 849 pesos mensuales a partir del domingo que viene, y del rubro guardería, que pasa de 455 a 564 pesos. Asimismo, se elevaron los «viáticos por comedor», que pasan de 24 a 33,40 pesos por cada día trabajado. Todos estos beneficios obtenidos por Cavalieri ante Macri están en carpeta de Facundo Moyano, y formarán parte del largo listado con que el diputado espera a los empresarios del resto de los peajes. Entre otras concesionarias, con el hijo del titular de la CGT tendrán que discutir Autopistas del Sol (Panamericana), Camino del Oeste y la Autovía 2.

En paralelo, y luego del descanso autoconvocado por Moyano y su otro hijo, Pablo, por las fiestas de fin de año, el sindicato de Camioneros retomará esta semana la presión por un acuerdo por su propio «bonus» de 2.500 pesos. Según fuentes del gremio madre de los Moyano, estarían avanzadas las negociaciones con los empresarios de la Federación Argentina de Entidades Empresarias del Autotransporte de Cargas (Fadeeac) para el pago del premio por 2.500 pesos. Según fuentes del gremio que representa a los choferes de camiones, la liquidación se haría en dos cuotas iguales de 1.250 pesos a pagar en los salarios de enero y febrero. La versión aseguraba que los empresarios que representan a las empresas de logística (vinculadas a los híper y supermercados y al transporte entre grandes empresas de alimentos y bebidas), habrían ya aceptado la propuesta. Desde los empresarios aún no confirman la versión, y refieren a que recién en la segunda quincena de enero las partes volverían a negociar.

Hasta ahora sólo las empresas de recolección de residuos firmaron el «bonus» moyanista, compañías que en todos los casos trasladarán el costo final del premio a las municipalidades y gobernaciones.

Demostración de fuerza

Para los Moyano se trata de dos peleas que no pueden perder. Facundo Moyano debe conseguir el premio para no perder la puja con Cavalieri por los trabajadores de los peajes porteños. Hugo y Pablo Moyano necesitan, casi obligatoriamente, llegar a fines de enero con el «bonus» otorgado. El titular de la CGT tomó el caso como una demostración de fuerza dentro de los sindicatos, ante los empresarios y ante el Gobierno. Necesita el camionero demostrar que no perdió poder de fuego y de influencia entre su propio núcleo de empresarios, alejando cualquier indicio de debilitamiento hacia dentro del sector y hacia fuera. Lo único que estuvo dispuesto a ceder Moyano es a dejar de lado la amenaza de una movilización masiva de camioneros por todo el país en los últimos días de 2011, generando un caos en todas las rutas y centros urbanos. El anuncio de la intervención quirúrgica de Cristina de Kirchner hizo que el titular de la CGT desistiera de las protestas y las dejara, eventualmente, para mediados de enero, cuando la salud de la Presidenta esté encaminada. Esto implicaría que la resolución del conflicto dentro del sindicato de camioneros debería ser responsabilidad del vicepresidente, Amado Boudou, que estará a cargo de la jefatura del Estado en esos días.

Por lo que se sabe, la relación con los sindicatos fue uno de los temas que Cristina de Kirchner y Boudou hablaron el 30 de diciembre pasado por la mañana en la quinta de Olivos. Hay un buen antecedente. Hasta ahora, el exministro de Economía y los Moyano tuvieron buen diálogo.

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