6 de noviembre 2017 - 22:12

Otro tiroteo masivo sacudió a EE.UU.: al menos 26 muertos en una iglesia de Texas

Un hombre armado abrió fuego en momentos que se desarrollaba la misa y luego huyó. Una fuente oficial indicó que el atacante “no pertenecía a la comunidad”.

PÁNICO. Los habitantes de Sutherland Springs de más de 300 habitantes, estaban conmocionados. Un testigo indicó haber escuchado más de 20 disparos.
PÁNICO. Los habitantes de Sutherland Springs de más de 300 habitantes, estaban conmocionados. Un testigo indicó haber escuchado más de 20 disparos.
Washington - Un hombre cuya identidad no había sido develada, abrió fuego dentro de una iglesia en un pueblo en el sur de Texas, mató a por lo menos 26 personas e hirió a decenas de ser abatido, informaron las autoridades, a dos meses de la masacre de las Las Vegas.

El incidente ocurrió en el templo First Baptist Church, en Sutherland Springs, a 45 kilómetros al sureste de San Antonio (Texas), en donde había una fuerte presencia policial, incluido el FBI, así como personal médico que transportó a varias personas a un hospital en la vecina ciudad de San Antonio. Aunque el comisionado del Condado Wilson, Albert Gamez Jr., llegó a señalar a la cadena MSNBC que la cifra de muertos ascendía a 26 personas, poco después el alguacil del Condado, Joe Tackitt, dijo que el número de muertos asciende a por los menos 20, según la cadena CNN. Entre las víctimas, estaría la hija de 14 años del reverendo, circuló en los medios.

El autor de los disparos murió cuando era perseguido, pero no está todavía claro si lo mataron las fuerzas de seguridad o se quitó la vida, indicó el alguacil del condado de Guadalupe, Robert Murphy.

Las autoridades locales confirmaron que el autor de los disparos fue una sola persona, cuya identidad aún no había sido difundida, si bien Vicente González, representante demócrata por Texas, adelantó a la cadena Univisión que la persona autora de los disparos "no es de la comunidad".

Varios testigos declararon que sobre las 11.30 hora local un hombre armado ingresó a la iglesia y abrió fuego contra los que se hallaban en el pequeño templo, aparentemente con un rifle de asalto semiautomático. Un empleado de una estación de servicio, ubicada al otro lado de la calle del templo señaló a CNN que escuchó unos 20 disparos "en rápida sucesión mientras se realizaba un servicio religioso".

De acuerdo con el representante, Sutherland Springs es una "pequeña localidad rural", de mayoría de población anglosajona, y en donde los latinos representan más del 20%. "Es gente tranquila y buena, que vive del campo y la ganadería, o trabaja en el sector de petróleo y energía", señaló.

Poco después del hecho, el gobernador de Texas, Greg Abbott, escribió un mensaje en su cuenta de Twitter en el que condena los hechos. "Nuestras oraciones están con todos los que fueron perjudicados por este acto malvado. Nuestro agradecimiento a las autoridades por su respuesta", manifestó el gobernador, quien se halla en camino al pueblo.

El senador republicano por Texas Ted Cruz y el gobernador del estado Greg Abbott también expresaron en Twitter sus "oraciones" en favor de las víctimas y sus agradecimientos a los "valerosos primeros auxilios" y a las fuerzas del orden que acudieron a la escena del crimen.

El 1 de octubre, Estados Unidos sufrió el peor tiroteo de su historia, cuando un hombre armado disparó desde una habitación de un hotel de Las Vegas, Nevada, matando a 58 personas e hiriendo a cerca de 550, de las 22.000 que asistían a un concierto al aire libre de música country.

El incidente de Texas ocurre además una semana después que un ciudadano uzbeko arrollara peatones y ciclistas en Manhattan con una camioneta, matando a ocho personas, entre ellas cinco argentinos. El EI dijo que el atacante era uno de sus "soldados", contra el cual el presidente Trump pidió la pena de muerte.

Dos años antes, un supremacista blanco, Dylann Roof, entró a la iglesia de Emanuel, en Charleston, Carolina del Sur, símbolo de la lucha de los negros contra la esclavitud, y mató a tiros a nueve personas. En enero pasado, Roof fue condenado a la pena capital.

Todos los años, más de 33.000 personas mueren en Estados Unidos víctimas de las armas de fuego (22.000 de los casos son suicidios), de acuerdo a un estudio reciente.

El debate sobre la reglamentación de las armas se relanza tras cada tiroteo, sin que la legislación pueda ser modificada, debido, entre otros motivos, a la influencia ejercida por la Asociación Nacional del Rifle, el poderoso lobby de las armas.

Agencias EFE y AFP

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