19 de noviembre 2009 - 00:00

Palacios negó espionaje, pero sigue preso en cárcel común

El ex jefe policial Jorge Palacios negó ayer ante el juez Norberto Oyarbide haber tenido vinculación con la intervención del celular de un familiar de la AMIA, y deslizó una posible responsabilidad de la SIDE, que entregó los casetes al supuesto espía Ciro James, quien había ocupado un rango bajo en la Policía Federal y no tenía credencial para esa clase de sumarios.
El ex jefe policial Jorge Palacios negó ayer ante el juez Norberto Oyarbide haber tenido vinculación con la intervención del celular de un familiar de la AMIA, y deslizó una posible responsabilidad de la SIDE, que entregó los casetes al supuesto espía Ciro James, quien había ocupado un rango bajo en la Policía Federal y no tenía credencial para esa clase de sumarios.
El ex jefe de la Policía Metropolitana, Jorge «Fino» Palacios, declaró ayer ante el juez federal Norberto Oyarbide que no había tenido ninguna vinculación con la intervención supuestamente ilegal del celular de Sergio Burstein, padre de una de las víctimas de la AMIA, a pesar de que admitió tener una relación y haber recomendado el ingreso a la fuerza porteña del principal imputado en la pesquisa, el supuesto espía Ciro Gerardo James. Luego de su indagatoria, Palacios fue trasladado al penal de Marcos Paz, donde por el momento permanecerá preso. El interrogatorio al ex jefe policial comenzó ayer a las 15 y se prolongó por unas dos horas. El ex jefe de la Policía porteña fue acusado por el fiscal especial de la AMIA, Alberto Nisman de los supuestos delitos de «violación de la intimidad mediante la intrusión telefónica agravada, abuso de autoridad en el ejercicio de su cargo como jefe de la Policía Metropolitana y partícipe necesario de los delitos de falsificación de documentos públicos reiterada en cuatro oportunidades».

Durante gran parte de la indagatoria el ex jefe policial evitó responder preguntas, argumentando que no se acordaba y que tenía que ver los registros para ratificar los datos sobre los que se le interrogaba. Esto sucedió puntualmente cuando Nisman lo indagó sobre el número de llamados que había cruzado con James (más de 150 llamados entre julio y setiembre pasado, según ratificó el juzgado), así como cuando tuvo que confirmar todos sus números telefónicos. En su acusación, el fiscal había señalado que el cruce de llamados se habría producido cada vez que había alguna medida sobre las escuchas de Burstein.

Palacios se remitió la mayor parte de la indagatoria a la declaración espontánea que ofreció al juzgado el lunes pasado, en la que admitió haber conocido al supuesto espía durante un operativo importante de secuestro de armas y que había sido subalterno suyo, hasta que se retiró de su cargo como superintendente de la Policía Federal. Agregó que había mantenido contacto esporádico con él durante seis años, hasta que lo entrevistó para ingresar a la Policía Metropolitana.

Denuncia

Palacios es investigado por su presunta participación en el caso, ya que la denuncia de Sergio Burstein que inició la causa se refirió a un llamado anónimo que le advirtió que el ex jefe policial lo habría espiado.

El ex jefe policial sí detalló, sin embargo, que James «ha expresado que no cuenta con credencial de la Policía Federal Argentina y sin perjuicio de ello en la Secretaría de Inteligencia, se le hizo entrega de los distintos casetes por orden del Juzgado de Instrucción N° 1 de Misiones» y que no entendía «cómo un auxiliar 4° (cargo de James en la Federal) pueda tener este manejo» de sumarios, siempre a cargo de un jefe. Palacios deslizó así la posibilidad de que James espiara para la Federal, argumento del Gobierno porteño para denunciar a esa fuerza y al Gobierno nacional por un supuesto boicot a la Policía Metropolitana.

El indagado negó también conocer a los jueces de Instrucción de Misiones, Horacio Gallardo y José Luis Rey, que ordenaron las pinchaduras sobre los teléfonos de Burstein, los empresarios Carlos Ávila y Alfredo Coto, dos de sus gerentes, el abogado Francisco Castex, y el cuñado de Mauricio Macri, Néstor Leonardo, entre otras víctimas. También precisó que cuando era titular de la unidad antiterrorista DUIA sólo se ocupaban de casos federales y trabajan «exclusivamente con el Juzgado Federal de El Dorado, a cargo del Dr. Achiro Doy» y aclaró que quien estaba a cargo de la sección Triple Frontera era el oficial Roberto Ontiveros, cuya computadora también fue secuestrada en el allanamiento a la Policía Metropolitana. James registra numerosas entradas y salidas en esa zona. También negó que el supuesto espía hubiese trabajado para Boca Juniors, cuando él era jefe de Seguridad del club de fútbol.

Por otro lado, Palacios admitió que el supuesto espía había ido al Ministerio de Seguridad y Justicia, donde funciona la fuerza porteña, unas tres veces para entrevistarse con él y con el ahora ex subjefe de la fuerza, Osvaldo Chamorro. La cartera aportó ayer, por pedido del juzgado, dos videos de seguridad de fines de setiembre y principios de octubre pasados, donde se ve a James entrar a esas oficinas, a pesar de que el ministro de Seguridad y Justicia porteño, Guillermo Montenegro, lo había negado.

Confirmó, además, la contratación de la empresa Nosis para la entrega de informes sobre la situación financiera y patrimonial de las personas (lista en la que figuraban varios legisladores opositores y el jefe de Gabinete del Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta), y señaló que sólo tres personas tenían la clave de acceso a esos datos: él, Chamorro y la empleada Patricia Biondo. Aclaró que Chamorro trabajaba de manera privada para él como monotributista y que no se acordaba sobre quiénes había pedido informes. Oyarbide deberá definir en los próximos 10 días la situación procesal de Palacios, así como si cita a indagatoria a Chamorro y al ministro de Educación porteño, Mariano Narodowski.

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