Esperan la presencia de neokirchneristas como Alberto Rodríguez Saá, kirchneristas históricos como Agustín Rossi y peronistas renovadores como Menéndez y Gray, jefes del PJ bonaerense.
Intendentes. El vice del PJ bonaerense Fernando Gray juntó en La Plata a intendentes peronistas como Gustavo Arrieta (Cañuelas), Santiago Maggiotti (Navarro), Alfredo Fisher (Laprida) y Marcelo Santillán (Gonzales Chaves), para armar una agenda de propuestas para el campo donde Cambiemos tiene su fortaleza electoral.
Arquitecto del primer kirchnerismo, Alberto Fernández, comenzó a tender puentes en el panperonismo para explorar un armado de unidad 2019. Formalmente, dentro del espacio de Florencio Randazzo, el exjefe de Gabinete de Néstor Kirchner se reunió con la expresidenta y hoy animará una cumbre de dirigentes en la UMET de Víctor Santa María que espera la presencia de massistas díscolos como Felipe Solá, cristinistas como Agustín Rossi y peronistas renovadores como los intendentes Gustavo Menéndez (Merlo) y Fernando Gray (Esteban Echeverría), jefes del nuevo PJ bonaerense.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El rechazo de la gestión de Mauricio Macri comenzó a forzar una unidad del panperonismo. A los cafés entre Cristina y Alberto F, ahora se suma la disponibilidad de Hugo Moyano para reunirse con la expresidenta, afinidad que todavía no contagia a Sergio Massa ni a Florencio Randazzo. El exintendente de Tigre bajó de la reunión de hoy a Marco Lavagna y al massismo porteño. En cambio, Solá y Daniel Arroyo están dispuestos a sentarse a la mesa de ultrakirchneristas Verónica Magario (La Matanza) o Rossi, jefe del bloque de diputados del Frente pata la Victoria.
En la UMET se espera también la presencia de dos gobernadores peronistas que ayer se mostraron juntos. Alberto Rodríguez Saá (San Luis) y Sergio Uñac (San Juan) fueron dos de los mandatarios que rechazaron apoyar la reforma previsional que aprobó la Casa Rosada en el Congreso con el auxilio de los legisladores alineados a la liga de Gobernadores peronistas "dialoguistas" que lideran Juan Manuel Urtubey (Salta) y Juan Schiaretti (Córdoba), quien ayer posó junto a Macri en una obra vial.
Rodríguez Saá tiene el copyright del "Hay 2019", que lanzó como lema del neokirchnerista "Grupo Resistencia" que impulsa a Jorge Milton "Coqui" Capitanich como presidenciable 2019. En ese lote también se autopostulan Rossi y el mandatario de San Luis, uno de los más fervientes críticos del kirchnerismo hasta que estuvo a punto de perder las legislativas en su provincia. Tras la primera reunión del "Grupo Resistencia]", el pasado sábado en la ciudad capital de Chaco, al conmemorarse el 140° aniversario de su fundación, este espacio conformado también por los intendentes bonaerenses Verónica Magario (La Matanza), Jorge Ferraresi (Avellaneda), Walter Festa (Moreno), Mario Secco (Ensenada) y Francisco Durañona, buscó diferenciarse del peronismo dialoguista.
Todos en el panperonismo buscan sumar a Hugo Moyano y a la CGT opositora al armado político. Esa superposición de exaliados y enemigos íntimos dentro del peronismo (Cristina, Moyano, Rodríguez Saá, Randazzo) expone una eventual fragilidad estratégica que no siempre suma en las urnas. Ya lo sufrió la oposición a Cristina, y también a Mauricio Macri, cuando naufragó con experimentos como la fórmula Ricardo Alfonsín-Francisco de Narváez o Massa-Margarita Stolbizer.
Ayer los dirigentes kirchneristas que conforman el Grupo Resistencia se sumaron a la campaña en redes sociales "Hay 2019", que apunta a consolidar la idea de que el peronismo tiene que presentar un candidato a presidente en 2019 "con aspiraciones a gobernar el país y no ser testimonial". En esa estrategia coincidieron varios referentes del mencionado espacio, entre ellos el intendente de Resistencia, Capitanich, y el gobernador de San Luis. El nuevo espacio que apoya a la senadora Cristina Kirchner se diferencia del resto de los sectores peronistas, ya que mientras los dirigentes justicialistas están dialogando para encontrar los puntos en común para articular un gran frente electoral que sea capaz de enfrentar a Cambiemos, el kirchnerismo se adelantó y lanzó una campaña en las redes sociales que no cayó bien en otros sectores del partido.
El diagnóstico más racional en medio de este tironeo de kirchneristas duros y peronistas constructivos lo aportó Alberto Fernández luego de su encuentro con la expresidenta. "Con Cristina no alcanza y sin Cristina no se puede. Tenemos que entender que no podemos seguir divididos porque le hacemos un gran favor al Gobierno", sostuvo Fernández. En este marco, el exjefe de Gabinete del kirchnerismo reveló que se reunieron más de una vez con Cristina de Kirchner y que la relación se retomó a partir de un llamado de la exjefa de Estado. "Hubo un llamado de Cristina convocándome y le dije que no tenía ningún problema de tomar un café", detalló y contó que durante esos encuentros que mantuvieron la vio "reflexiva".
No obstante, Fernández afirmó que el encuentro "tuvo más ribetes desde lo afectivo que desde lo político, pero obviamente hablamos de política". "Hablamos de todo y creo que fue una charla de alguna manera reparadora de las cosas que pasaron en diez años, porque hacía diez años que no hablaba con Cristina, mucho tiempo", añadió.
En la cumbre panperonista de hoy también estarán los nuevos jefes del peronismo bonaerense, Menéndez y Gray, quienes sufrieron un intento de boicot motorizado por el kirchnerismo de La Matanza y por La Cámpora cuando debutaron como máximas autoridades del Consejo bonaerense del PJ. Este bloque de intendentes apunta a construir una agenda de propuestas a partir de un diagnóstico crítico de la gestión Macri. Ayer, con el aval de Cristina, el intendente de Esteban Echeverría y vice del PJ volvió a reunir una mesa de jefes comunales del interior de la provincia para avanzar en una agenda temática con políticas públicas enfocadas en el campo.
Dejá tu comentario