Panza llena, corazón contento

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River volvió a ganar gracias a Fabbiani. El delantero que pone en discusión todos los principios del profesionalismo y hasta de la física volvió a ser fundamental, como frente a Nacional de Paraguay en la Copa, y esta vez hasta marcó el gol del triunfo con un remate de afuera del área.
River fue más que Rosario Central durante todo el partido, pero perdía desde los 15 minutos por una fatal distracción defensiva, de esas que tiene a menudo y que siempre paga muy caras.
Esta vez el que los sorprendió fue Milton Caraglio (otro delantero que no mantiene la línea atlética, pero lo suple con talento), quien apareció a espaldas de Ferrari y lejos del tardío cierre de Cabral para derrotar con tiro cruzado a Ojeda.
River manejaba la pelota en la mitad de la cancha, pero aunque luchaba no conseguía empatar.
Por eso a los 10 minutos Gorosito tomó una decisión drástica: adentro Fabbiani y Andrés Ríos y afuera Mauro Rosales y Buonanotte.
Cambió habilidad por potencia y con Falcao en el campo juntó tres centrodelanteros.
La jugada le salió perfecta, porque Central empezó a preocuparse por defender y no contraatacó más, pero también tuvo resultados en el marcador, porque en un centro, mientras todos marcaban a los tres delanteros apareció por atrás Martín Galmarini (uno de los más bajitos) y con un cabezazo de pique al suelo empató el partido.
Allí volvió a ordenar el medio con Barrado por Abelairas, haciendo casi un «triple cinco», ya que Galmarini no subió más por su costado y Barrado se juntó con Ahumada para defender lejos de Ojeda. Fabbiani no hizo mucho, pero concretó lo más importante.
Tomó la pelota fuera del área y con un remate cruzado derrotó a Broun y puso el dos a uno definitivo.
Después, la desesperación de Central y, por sobre todas las cosas, su falta de potencia ofensiva facilitaron las cosas para River, que retrocedió a Falcao y se defendió con mucho orden.
Otro triunfo para empezar a creer y siempre de la mano de Fabbiani, que está gordo y se ríe de su exceso de kilos, porque con la panza llena, tiene el corazón contento.

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