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Papa, a jueces: “Rezo por la tarea que ustedes tienen”
El papa Francisco recibió ayer en la Plaza San Pedro a una delegación de jueces penales. Alejandro Slokar, uno de los organizadores, entregó los regalos. En junio viaja Ricardo Lorenzetti junto a jueces de Comodoro Py.
Con la entrega del obsequio, un crucifijo confeccionado por detenidas mujeres en los talleres de la cárcel de Ezeiza, el Papa mostró calidez y sonrisas en la recepción de los magistrados. Uno a uno, desfilaron el presidente de la Cámara Federal de Casación, Alejandro Slokar, convocante de la comitiva con integración heterogénea. Lo acompañaron la jueza de Casación Ángela Ledesma; el presidente de la Cámara de Casación Criminal y Correccional, Horacio Días; el presidente de la Cámara del Crimen, Rodolfo Pociello Argerich; la jueza de Ejecución Jimena Monsalve (hoy a cargo interinamente del ex Patronato de Liberados) y el juez Pablo Vega. A ellos se sumó el presidente del Consejo de la Magistratura, Miguel Piedecasas, y el representante del Ejecutivo en ese órgano, Juan Bautista Mahíques, también encargado de los asuntos penitenciarios en el Ministerio de Justicia.
El comentario repetido entre ellos fue que, en total, contabilizando los saludos individuales, compartieron con el Sumo Pontífice tres minutos más que el propio presidente Mauricio Macri, en visita oficial. El dato político de aquel encuentro fue el rostro adusto de Bergoglio. Todo lo contrario a lo que sucedió ayer.
Con entusiasmo y muestras de afecto a quienes conocía desde su paso como Arzobispo porteño, el Papa intercambió regalos con los asistentes y a cada uno le dedicó su atención. El viaje se gestó en el marco del Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que persigue difundir la mirada del Pontífice sobre el sistema carcelario, algo que va en dirección opuesta a la denominada demagogia punitivista. En ese contexto se presentó el libro "Por una Justicia verdaderamente humana", donde el eje está puesto en mejoramiento de condiciones carcelarias, reinserción poscondena y el respeto de la dignidad humana por sobre el castigo. "Otras cosas no forman parte de su agenda", subrayaron en su entorno para aventar la sensación de que el Papa podría dar un apoyo concreto a los procesos judiciales iniciados en la Argentina en estos últimos meses. Guillermo Karcher, vocero de Francisco, fue uno de los nexos para garantizar esta primera reunión.
Como última escala de la gira, los magistrados presentaron el libro en la Universidad Roma Tre junto al Director del Departamento de Jurisprudencia de la casa de estudios, Giovanni Serges, y al presidente honorario de la Asociación Internacional de Derecho Penal, José Luis de la Cuesta y al presidente de la Sociedad Internacional de Defensa Social, Luis Arroyo Zapatero, quienes también visitaron al Santo Padre. Un almuerzo en la Embajada argentina ante la Santa Sede precedió el evento. Allí se pudo constatar que pese a que no hubo chispazos recientes, la relación del Gobierno con el Vaticano no logró todavía descongelarse. Desde temprano, unos pasos más atrás, en la Plaza San Pedro, se había ubicado un grupo de fiscales argentinos a quienes acompañó uno de los nexos del Papa con la Justicia local, el excandidato a la Corte, Roberto Manuel Carlés. Este segundo grupo se anexó al de los jueces en la fila del "corralito" donde el Papa recibe las visitas especiales. Su integración estuvo marcada por funcionarios que reconocen un alineamiento con la procuradora general, Alejandra Gils Carbó, a la que el Gobierno insiste en arrinconar. Ellos también se llevaron lo suyo. "Yo conozco ATAJO", se sinceró el Papa frente a Julián Axat, el coordinador del programa de acceso territorial del Ministerio Público Fiscal que la gestión Gils Carbó ha enarbolado como un hito para acercar el acceso al sistema judicial a sectores más vulnerables. Los sacerdotes del tercer mundo fueron los que granjearon la posibilidad de ese contacto. Allí participaron también Enrique Senestrari, fiscal federal de Córdoba y protagonista de investigaciones contra el narcotráfico; la fiscal entrerriana Josefina Minatta y la funcionaria de la procuración Nadia Espina. El planteo de este grupo fue más específico: presentaron SITRAJU -el sindicato de judiciales que busca destronar a Julio Piumato como mandamás gremial-; abogaron por cambiar la reforma que propone el macrismo para limitar a la procuradora, y se expresaron en torno de la aplicación del Código Procesal Penal. Aunque no quisieron confrontar, los jueces penales marcaron una divisoria entre su visita y la de este segundo grupo.
Algunos operadores del sistema judicial consideraron que el de ayer, lejos de haber sido el escenario preparatorio para la reunión de junio con los protagonistas de las causas más políticas como María Servini de Cubría, Ariel Lijo, Julián Ercolini o Sebastián Casanello, el efecto de este primer encuentro podría desinflar la expectativa sobre un apoyo explícito del Papa al intento de "mani pulite" que ensaya la justicia local.


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