"Esto es una medida necesaria, una acción necesaria para equilibrar las cosas, yo la asumo: 1 bolívar (0,15 dólar) la de 91 octanos y 6 bolívares (0,95 dólar) la de 95", afirmó Maduro en el tramo final de una cadena de radio y televisión de tres horas.
El aumento del que fue, por veinte años, el combustible más barato del mundo entrará en vigor mañana y alcanzó un 1.328,5% para la gasolina normal y un 6.085% para la súper.
Si en Venezuela se calcula el dólar al precio del mercado paralelo -de poco más de 1.000 bolívares por dólar-, en este país se llenaría 250 veces el tanque de un auto promedio.
El aumento, que Maduro e incluso su predecesor Hugo Chávez postergaron en varias ocasiones, es un tema casi tabú en el país, bajo el recuerdo de que en 1989 un incremento del precio del combustible fuera uno de los detonantes del "Caracazo", como se denominó a un sangriento estallido social.
"Lamo a la paz y al respeto de todas estas decisiones necesarias. Llegó la hora de que instalemos un sistema que garantice el acceso a los hidrocarburos a precios justos", dijo el mandatario.
Venezuela sufre una severa crisis económica, con una inflación anualizada del 141,5% a septiembre de 2015 (oficial), la contracción económica el año pasado fue de casi un 7% y el déficit público alcanzó el 20%, de acuerdo con economistas privados, en una coyuntura adversa por la caída de los precios del petróleo, actualmente por debajo de 30 dólares por barril. Los ingresos petroleros en el país cayeron un 293,95% en 2015.
"Gastamos cerca de 1.000 millones de dólares en productos para hacer la gasolina de 95, nos podríamos ahorrar 800 millones con el nuevo sistema de precios que pueden ir a alimentos y medicinas", dijo Maduro. El 30% de los ingresos producidos por el nuevo sistema de precios irán dirigidos a la Misión Transporte, que incluye programas de ayuda al transporte público.
Entre otras medidas que el presidente venezolano anunció para frenar la denominada "guerra económica" de la que acusa a la oposición y el Gobierno de EE.UU. se encuentra una devaluación del 37% del bolívar reservado para la importación de alimentos y medicinas, que pasará de 6,3 a 10 bolívares por dólar.
"El sistema de cambios que vamos a simplificar en dos bandas, la banda del sistema protegido que arranca mañana (hoy), de 6,30 a 10 bolívares", y otra que será "flotante" y que hasta ahora era de 200 bolívares por dólar, precisó Maduro.
El nuevo régimen cambiario pasa de tres a dos tasas de cambio, al eliminar la de 13,5 bolívares por dólar, que se usaba para algunas materias primas e insumos industriales.
Economistas independientes atribuyen la falta de acceso a divisas al régimen de control de cambios adoptado por Chávez en 2003. Ayer, Maduro reconoció que ese mecanismo está "agotado".
Además anunció un aumento del 20% en el salario mínimo, que pasará de 9.600 bolívares a 11.520, (1.152 dólares a la nueva tasa oficial más baja y 11,5 dólar al valor de la divisa en el mercado paralelo.
El mandatario informó que la caída de los ingresos petroleros era "dramática" y la ilustró con un cuadro que mostraba que el ingreso registrado en el mes de enero pasado fue de 77 millones de dólares, cuando en enero de 2015 fue de 850 millones.
Consideró como un "milagro" de la revolución bolivariana que el país siga marchando con la drástica caída de esos ingresos.
Las reformas, calificadas de "paquetazo rojo" por la prensa venezolana, se presentan dos meses después de que el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) sufrió una derrota en las elecciones parlamentarias que adjudicó a la ira de los votantes por la crisis económica.
Para analistas, el paquete probablemente sea visto como positivo por los inversores de Wall Street, que están cada vez más preocupados acerca de una eventual quiebra, pero las medidas son insuficientes para ayudar a Venezuela a hacer frente a los 10 mil millones en pagos de la deuda en medio de una importante crisis de liquidez.
| Agencias AFP, EFE, DPA y Reuters |


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