Según las nuevas autoridades de ADEFA, la baja del mercado es “una de las más fuertes”. Alertan que pese a la devaluación no son más competitivas.
Debut. Se presentó la nueva cúpula de ADEFA. El presidente Hernán Vázquez (centro), Peláez Gamboa (izq.) como vice y Ramírez Rojas, secretario general.
El sector automotor se encamina a cerrar un año con fuerte contraste: un comienzo muy auspicioso y un segundo semestre difícil. Las nuevas autoridades de la asociación que agrupa a las terminales (ADEFA) lo definieron como "una de las caídas más fuertes. La cúpula de la entidad -encabezada por Hernán Vázquez de Volkswagen- estimaron que 2019 será peor. A esto se suman medidas como las retenciones a las exportaciones y la baja de los reembolsos que complican la situación. Es por eso que están negociando con el Gobierno alguna compensación (ver aparte). Pero el dato más importante es el impacto que tienen en materia de inversiones. Vázquez -acompañado por Luis Peláez Gamboa, vice de ADEFA, y César Ramírez Rojas, secretario de la entidad- descartó que las inversiones en marcha corran peligro, pero abrió un interrogante sobre las futuras. Estas son las principales definiciones de directivos de ADEFA:
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• Estamos atravesando un momento complicado. Veníamos de los primeros mejores cinco meses de la historia y octubre muestra una caída del 40%. Es una de las caídas más fuertes. El año cerrará con alrededor de 770.000 unidades entre autos y vehículos livianos cuando pensábamos llegar a 950.000.
• Octubre cerrará con un mercado de 46.000 unidades. Si se proyecta esa cifra estaríamos en 2019 en un volumen de 600.000 0 km, pero preferimos no augurar pronósticos para ser cautos. Los primeros cuatro meses del año próximo serán así, pero después puede empezar a crecer.
• En cuanto a la producción, pensábamos superar las 500.000 unidades pero el año cerrará en una 480.000. Incluso con una nueva terminal que está produciendo, como Nissan, y que Fiat comenzó a exportar fuerte. Tenemos buenas expectativas por la recuperación de Brasil pero, en cuanto al mercado interno, la producción todavía está por arriba de las necesidades.
• Con SMATA acabamos de cerrar el último trimestre de 2018 con un aumento anual del 40% mientras que otros sectores dieron 25%.
• Por la suba de las exportaciones y la caída de las importaciones, se ha mejorado la balanza comercial. Tomado el último mes, el Flex (coeficiente que mide el intercambio con Brasil) está en 1 cuando veníamos de 2.
• El sector tiene en marcha inversiones por unos u$s5.000 millones. Estas no están en duda, pero para las nuevas, las que se están negociando, medidas como los reintegros a las exportaciones y la baja de los reembolsos no ayudan. Ante estos cambios, las casas matrices están más duras. La "foto" actual es muy negativa por lo que si las decisiones de nuevas inversiones se tuvieran que tomar hoy, sería más difícil.
• Por la devaluación, no somos más competitivos porque la devaluación es una foto. Los precios rápidamente se ajustan y alrededor del 65% de las autopartes son importadas.
• No hay que tomar las declaraciones de estos días de (Jair) Bolsonaro y sus colaboradores. Hay que esperar que se sienten en los sillones. La Argentina necesita a Brasil, pero Brasil necesita a la Argentina. Los autos que fabrican no los exportan a Europa, sino a la Argentina. Brasil tampoco es competitivo y es una economía muy cerrada.
• Las bonificaciones a los 0 km responden a la necesidad de achicar los stock. Hoy el cliente tiene la capacidad de negociar la compra.
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