10 de mayo 2016 - 00:00

Para CGT, anuncio llega tarde y fue “desprolijo”

 Los líderes de la CGT salieron ayer a la tarde de la Casa Rosada con más preocupación que alivio y advirtieron que mantendrán la presión sobre el Congreso para la sanción de la ley que prohíbe los despidos y los penaliza con una indemnización agravada. Aunque Mauricio Macri convocó a un grupo de dirigentes de los más afines no logró tranquilizarlos y hasta cosechó reproches por un anuncio que consideraron "desprolijo y tardío".

La ronda de llamados quedó a cargo del ministro de Trabajo, Jorge Triaca, que a partir del mediodía contactó a los referentes de las tres versiones de la central obrera. Concurrieron Antonio Caló (metalúrgicos), Armando Cavalieri (comercio), Gerardo Martínez (construcción), Carlos West Ocampo (sanidad), Luis Barrionuevo (gastronómicos), Roberto Fernández (colectiveros), Omar Maturano (maquinistas ferroviarios), Guillermo Pereyra (petroleros) y Gerónimo Venegas (rurales). Hugo Moyano se excusó de ir tras alegar un estado febril.

Macri los recibió antes del anuncio, por separado, en el Salón de los Científicos Argentinos de la Rosada. Allí, en minutos, les transmitió su preocupación por los inconvenientes que afronta la economía, que atribuyó en particular a la caída de la producción de Brasil y a la baja en el precio del petróleo, y les dijo que no aceptaría una ley como la planteada por los bloques opositores por entender que terminaría por resultar más perjudicial para los trabajadores.

Los dirigentes replicaron que si acudieron al Congreso fue por la falta de cumplimiento del Gobierno a su promesa de reformular Ganancias desde este año, en primera instancia, y luego ante la ola creciente de despidos de estatales y en el sector privado. Según los sindicalistas, Macri se mostró ofuscado por los señalamientos y se retiró del encuentro con el argumento de que debía encabezar el acto con los empresarios. Ni siquiera se leyó el acta que el mandatario les pediría luego firmar a los ejecutivos.

La reunión continuó con Triaca y el coordinador del gabinete económico, Mario Quintana, quienes les pidieron a los sindicalistas participar del acto y a continuación se retiraron para permitirles deliberar. En ese trance, pocos minutos después volvieron ambos funcionarios para decirles que el acto ya había terminado y sólo allí les entregaron el documento.

"Celebramos la decisión del Gobierno pero creemos que llega al menos dos meses tarde. Fue todo bastante desprolijo y raro. Ojalá los empresarios cumplan pero no estamos en condiciones de decirles a los legisladores que frenen el debate parlamentario. Eso ya tiene su propia hoja de ruta", le dijo a este diario Gerardo Martínez. Por su parte, Roberto Fernández se manifestó algo más optimista y aseguró que los dirigentes deben darle "un voto de confianza" al Ejecutivo.

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