El Tribunal Oral que condenó a Julio César Grassi a 15 años de prisión justificó que el cura continuará en libertad hasta tanto la sentencia quede firme diciendo que «no piensa que el sacerdote pueda ser reincidente».
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Así lo afirmó Luis María Andueza, quien presidió el Tribunal Oral Criminal Nº 1 de Morón que condenó al cura Grassi a 15 años de prisión por los delitos de «abuso sexual agravado por resultar sacerdote, encargado de la educación y de la guarda del menor víctima, reiterado, dos hechos, en concurso real entre sí, que a su vez concurren formalmente con corrupción de menores agravada».
Al responder a las críticas hacia el fallo que dictó el miércoles el Tribunal, Andueza aseguró que los jueces «no piensan que Grassi pueda ser reincidente», y por ello tampoco le prohibieron asistir a la Fundación Felices los Niños, con la condición de que lo haga acompañado por una persona que él designe. Andueza indicó que Grassi «cumplía con todo» lo exigido, y que no existía «peligro procesal, ni de fuga, ni de la investigación».
«No hay un veedor que siga a Grassi, no le pusimos control porque no sospechamos que Grassi no cumpla las reglas», añadió el juez, quien llevó adelante el proceso junto a sus colegas Mario Gómez y Jorge Carreras. Además, el magistrado aclaró que «no le remuerde la conciencia por dejar libre a Grassi».
«El análisis que hemos hecho era un poco la continuación de lo que la jueza de Garantía ya había determinado. La condena no está firme y, cuando la sentencia quede firme, tendrá que ir preso», expresó el magistrado.
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