Para Moody’s, Grecia está hoy en “default virtual”

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París - Grecia está a un paso de la cesación de pagos, según la agencia de calificación financiera Moodys, pues considera que no podrá reembolsar íntegramente a sus acreedores privados debido al nuevo plan de rescate aprobado la semana pasada, el que calificó como «limitado» para reducir la deuda.

Moodys es la primera de las tres principales agencias de calificación financiera en degradar la nota de Atenas, desde el anuncio el jueves del segundo plan de rescate a Grecia, asfixiada por una deuda colosal superior al 150% de su PBI. La nota pasó de Caa1 a Ca, lo que la deja a un escalón de la cesación de pagos. Al mismo tiempo, la agencia puso bajo vigilancia a ocho entidades bancarias griegas «en vistas a una posible degradación».

«Estimamos que Grecia está en default virtual», dijo un portavoz de Moodys. «Pero hasta que no podamos estimar el monto de las pérdidas de los acreedores privados, no podemos oficialmente declarar al país como insolvente», agregó.

La próxima nota en la escala de calificación de Moodys es «C», lo que equivale a la cesación de pagos. La agencia de calificación financiera señaló que la perspectiva de la nota de Grecia «debe evolucionar».

Moodys, que tomó el cuidado de apoyar su posición en dos notas, explica que «la degradación refleja las pérdidas esperadas que sugiere el intercambio de deudas» contemplado en el nuevo plan de rescate.

El anuncio de un segundo plan de ayuda de la eurozona, que incluye un intercambio de las antiguas obligaciones griegas por otras nuevas, «sugieren que los acreedores privados sufrirán pérdidas», explicó ayer esta agencia en un documento.

Moodys indica que una vez realizado el intercambio entre los antiguos bonos griegos y los nuevos, «lo considerará en ese momento como un default (cesación de pagos) del Gobierno griego sobre su deuda pública».

Esta situación es inédita en la zona euro y podría tener consecuencias peligrosas para el sector bancario europeo, que tiene una importante exposición a la deuda pública griega.

Para tranquilizar, y pese a haberse opuesto fervientemente a la cesación de pagos de Grecia, el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, aseguró que «se hizo todo para hacer frente a cualquier eventualidad». Una manera de decir que el default griego está bajo control.

Fitch, otra de las grandes agencias de calificación, había anunciado el viernes pasado que ubicaría la deuda de Grecia en default parcial ya que el nuevo plan modifica los términos iniciales de los préstamos.

El nuevo plan de ayuda a Grecia, decidido el pasado jueves en una cumbre de la eurozona y de un monto total cercano a 160.000 millones de euros, prevé una participación del sector privado, principalmente los bancos. Estas entidades aceptaron no cobrar la totalidad de los préstamos acordados a Grecia y contribuirán con casi 50.000 millones de euros en el rescate al país. Esta participación se hará mediante un intercambio de obligaciones con vencimiento hasta 2020 por otras a treinta años.

Como su rival Fitch, que había juzgado «positivo» la semana pasada el acuerdo de los dirigentes de la zona euro para estabilizar la crisis sin precedente que sacude la Unión Monetaria, Moodys subraya algunos puntos positivos.

El acuerdo permitirá a Grecia ser menos dependiente del mercado financiero y limitar los costos relacionados con su deuda, estimada en un total de más de 350.000 millones de euros.

Este acuerdo tendrá sin embargo un impacto «limitado» sobre el objetivo de reducción de la deuda de Atenas. «Grecia seguirá enfrentada a desafíos de solvencia a medio plazo: su stock de deuda excederá siempre al 100% de su PBI durante varios años», adelanta la agencia.

Moodys indicó además que puso bajo vigilancia a ocho bancos griegos «en vistas a una posible degradación». Se trata del Banco Nacional Griego (BNG), Eurobank, Alpha, el Banco del Pireo, el Banco Agrícola (ATE), Attica Bank, Emporiki (filial del francés Credit Agricole), y Geniki (filial del francés Societe Générale).

La agencia apunta que los bancos griegos sufren una «erosión de la confianza de los clientes», ya que los depósitos bancarios del sector privado «bajaron un 21% en Grecia entre fin de 2009 y mayo de 2011».

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