28 de noviembre 2016 - 09:45

Para Peña, la reforma política "no se cayó"

• CREE QUE PUEDE DISCUTIRSE EL AÑO PRÓXIMO, SI NO LO LOGRAN EN 2016
Tras el fracaso en el Senado, la semana pasada, el Gobierno insistirá hasta fin de año con el debate sobre el voto electrónico. El jefe de gabinete desafió al peronismo a que discuta un proyecto propio y acusó a “un solo senador” de trabar el proyecto para que no lo aprueben los senadores.

VOLUNTAD. Marcos Peña, duro contra los senadores que no votaron la reforma política.
VOLUNTAD. Marcos Peña, duro contra los senadores que no votaron la reforma política.
 El jefe de Gabinete, Marcos Peña, eligió el domingo, y una radio amiga, para intentar endulzar el trago amargo que le dejó la no votación de la reforma política con blanco del PJ en las debilidades del sistema de voto electrónico.El funcionario nacional aseguró que el proyecto todavía se puede tratar y desafió a que el peronismo discuta una opción propia.

Peña eludió así referirse a la decisión de los gobernadores convocados por el jefe del bloque Frente para la Victoria, Miguel Pichetto, tanto como al magro resultado de las gestiones del ministro del Interior, Rogelio Firgerio, con unos pocos mandatarios provinciales que no alcanzaron para que la iniciativa se hicera realidad y el Gobierno pudiera cumplir con los tiempos para instalar la máquinas de votar en todo el país para las elecciones del año que viene.

Ante Radio de la Ciudad, el funcionario dijo que la iniciativa de reforma política que impulsa el Gobierno "no se cayó", sino que en cambio está "bloqueado por un senador kirchnerista que no quiere dar el debate".

Peña insistió además con que seguirán "buscando consenso" para la aprobación del sistema, ya que si bien el plan de reforma es más abarcativo (incluye la paridad de género en las listas electorales), el punto de discordia lo constituyó la Boleta Única Electrónica, sobre la cual expertos en informáticas y docentes universitarios sostuvieron que era posible de vulnerar, arriesgando la privacidad del sufragio o supuestamente también los resultados de los comicios.

"Seguiremos buscando consenso, dialogando, pidiendo que den el debate, y de última que despachen el proyecto de Juan Manuel Abal Medina, que es distinto al nuestro, pero que den voluntad de diálogo", desafió Peña al referirse a la propuesta del senador por Buenos Aires para implementar un sistema de votación con una suerte de impresora de la boletas y conteo manual que eliminaría de esa manera el chip que guarda información para ser leída al momento del escrutinio.

En diálogo con la radio estatal porteña, Peña mencionó que "hay que seguir peleando por muchísimas reformas que hacen falta en Argentina" y, en referencia a la reforma política, dijo que "no está caída porque eso sucede cuando se rechaza en las dos cámaras y eso no ha pasado".

En ese sentido, el funcionario detalló: "Una de las cámaras ya lo aprobó, es por culpa de un solo senador kirchnerista. Cambiemos es minoría, así que mantendremos el diálogo y pediremos que den el debate".

Para el principal funcionario de Macri, el senador bonaerense Abal Medina "no quiere dar el debate porque la mayoría de los gobernadores se ha manifestado a favor", así como también lo han hecho así "la Cámara de Diputados y la sociedad".

"Desde Cambiemos seguimos diciendo que tenemos tiempo hasta el 30 de diciembre y vamos a seguir esperando el debate", aseguró el jefe de Gabinete, pero admitió que si este año ya no es posible refrescar la discusión el proyecto "seguirá más adelante, avanzando en la vocación de transformar el sistema electoral de los argentinos" que, dijo, "es parte de la fortaleza de la situación actual y no lo vemos como situación de debilidad".

Confianza

"La principal característica de un sistema electoral es que tiene que ser confiable y si, por apremio, se aprueba un sistema que para un sector no es confiable va muy contra el sentido de la democracia", admitió Peña, quien consideró como un error que la propuesta se discutiera cuatro meses en Diputados y solo uno en el Senado.

En otro sentido, aseveró que "ha sido un año muy positivo para la Argentina", ya que "uno de los principales objetivos era fortalecer la democracia y fortalecer los vínculos con el mundo", además de poner "las bases económicas para poder crecer, mirando el diálogo social como una prioridad" y que "más allá de la tarea del Gobierno, es la reacción de los argentinos que empujaron y sostuvieron un año difícil, porque la transición económica generó un impacto muy fuerte en el primer semestre".

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