Paradoja: negocian con la UE y estudian trabas

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El Mercosur comenzará desde hoy dos negociaciones antagónicas. Por un lado, representantes del bloque estarán en Bruselas discutiendo nuevamente la posibilidad de llegar a algún acuerdo de libre comercio con la Unión Europea (UE). Por el otro, funcionarios de la Argentina y Brasil empezarán a estudiar la posibilidad de aplicar, lo más rápido posible, más restricciones contra las importaciones que provengan del Viejo Continente. Según la visión de ambos países, estas trabas se harán necesarias, ya que se espera una invasión de productos europeos debido a la crisis en algunos Estados de esa región.

Por la mañana, en la capital belga, donde tiene su sede la UE, los negociadores del Mercosur volverán a sentarse con sus pares europeos con vistas a lograr un acuerdo de asociación que incluya el libre comercio. Por la Argentina estarán presentes Luis María Krekler, secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería, y el embajador ante la UE, Jorge Remes Lenicov. La agenda incluye reuniones toda la semana, en lo que será la sexta ronda de trabajo desde que retomaron los contactos en mayo del año pasado. Desde el bloque sudamericano se espera, con pocas expectativas, que la UE presente un esquema de apertura mayor que el conocido hasta ahora para el ingreso de productos primarios con valor agregado y ciertos commodities centrales (cereales, oleaginosas, carne y azúcar, entre otros).

La parte europea confía en continuar la negociación de los aspectos del acuerdo relativos a las normas y no relacionados directamente con las ofertas de acceso a mercados, como pueden ser los capítulos de barreras no tarifarias, facilitación del mercado o competencia.

Preocupaciones

La suposición de la UE es que inmediatamente después que se conozcan las ofertas de apertura aparecerán las preocupaciones de los productores europeos sobre el posible impacto negativo del tratado en la agricultura comunitaria. En especial, por parte de países como Francia o Irlanda, que ya manifestaron sus reticencias, específicamente en el sector de la carne vacuna, que podría sufrir grandes pérdidas al competir con las importaciones de los países del Mercosur (especialmente de la Argentina). Dentro del Mercosur, en las próximas horas tomarán contacto funcionarios del Ministerio de Industria de Débora Giorgi y sus pares brasileños, comandados por Fernando Pimentel, para intentar darle forma a la propuesta de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, de aplicar urgentemente trabas a algunas importaciones provenientes de la UE y China para proteger a los fabricantes regionales. En la mira están cuatro sectores clave: alimentos, textiles, autopartes y químicos. La idea fue propuesta abiertamente por la jefa de Estado el martes pasado en Asunción del Paraguay, durante la última cumbre del Mercosur; y fue aceptada por la Argentina, pero en principio rechazada por Uruguay y el país anfitrión. Por esto, los primeros en reunirse en las próximas horas serán argentinos y brasileños, que buscarán luego presionar a los socios menores para que acompañen las políticas.

El temor expuesto por Rousseff, acompañado por el Gobierno nacional, representado por el canciller Héctor Timerman y el ministro Amado Boudou, es que debido a la crisis europea, los productos provenientes de Grecia, España, Portugal, Irlanda e Italia comiencen a ser enviados al Mercosur al no poder ser colocados en el mercado comunitario. En el caso argentino, lo más preocupante serían los alimentos con cierto valor agregado provenientes de Grecia y España, que, según los datos del Gobierno local, estarían a punto de llegar a la Aduana. En la mira están las productoras de alimentos locales (Molinos, Pepsico, Cencosud y otros importadores), que tendrían comprometidos ya embarques para distribuir en el mercado local, y que estarían dentro del esquema de poder ingresarlos, ya que tienen volumen de exportaciones lo suficientemente alto como para justificarlo. En este esquema, para el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, sería difícil aplicar trabas dentro de las licencias no automáticas. Con esto, si quiere frenar estas importaciones, deberá tomar acciones directas.

Los funcionarios de los dos países intentarán introducir algún tipo de medida para que estos embarques tengan un encarecimiento fuerte, aunque sea temporal. El problema legal es que para que rija debería ser aplicado en todo el bloque, incluyendo Paraguay y Uruguay. Otro tema es que la Argentina y Brasil quieren tomar medidas urgentes y no esperar a la próxima cumbre del Mercosur de diciembre en Montevideo para discutirlo.

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