5 de enero 2010 - 00:00

Paranoia y clausuras de aeropuertos

Nueva Jersey - La paranoia por un posible atentado se manifiesta al más alto nivel en los aeropuertos de Estados Unidos, al punto de registrarse clausuras por horas ante un mínimo comportamiento sospechoso. Ese fue el caso en la terminal internacional Newark -una de las más transitadas del país- cuando un hombre que eludió los controles de seguridad obligó ayer al cierre de las instalaciones durante toda una tarde.

El individuo, que no fue hallado ni identificado, evitó uno de los chequeos hacia las 17.20, hora local, del domingo, en la zona más concurrida del aeropuerto de Nueva Jersey. Inmediatamente, los agentes despejaron la Terminal C y detuvieran todos los vuelos por unas seis horas.

La portavoz de Administración de Seguridad de Transporte (TSA por su sigla en inglés), Ann Davis, indicó a la prensa local que los videos mostraron al hombre cuando abandonaba el aeropuerto, unos 20 minutos después de iniciado el incidente. El sujeto seguía sin ser identificado.

Retrasos


Los vuelos nacionales e internacionales de la Terminal C estaban retrasados ayer, aunque las medidas de seguridad se aplicaban con normalidad, afirmaron fuentes oficiales.

Los principales aeropuertos norteamericanos aumentaron su nivel de seguridad desde que un nigeriano fracasara en su intento de hacer estallar un avión de Northwest Airlines con dirección a Detroit el día de Navidad.

Como consecuencia del episodio del domingo, miles de pasajeros fueron revisados nuevamente luego del incidente, en una escena que testigos describieron como «caótica».

Joshua Brown, de Toronto, que esperaba abordar su vuelo a Lisboa en la terminal de Newark, explicó que el vestíbulo de la terminal estaba repleto con entre 2.000 y 3.000 personas, esperando un gran número de fuerzas de seguridad para completar sus revisiones. Cerca de dos horas después, Brown agregó que «los puntos de revisión de seguridad siguen vacíos y nadie está en la fila». Los vuelos no se reanudaron hasta cerca de la medianoche del domingo, un agitado día en el que los viajeros regresaban a sus casas luego de las festividades de Año Nuevo.

Agencias Reuters y ANSA

Dejá tu comentario