15 de febrero 2016 - 00:08

Paritarias complicadas por “devaluación y precios”

Paritarias complicadas por “devaluación y precios”
Las próximas negociaciones de paritarias se darán en un contexto "agravado por el impacto de la devaluación y la suba de tarifas sobre los precios", señaló la consultora Management & Fit. Si bien en 2014 las remuneraciones perdieron un 4% promedio de su poder adquisitivo, en 2015 se registró un incremento en la capacidad de compra de los trabajadores en algunos sectores, aunque ello no fue suficiente para recuperar el terreno perdido el año previo.

En tanto, la "situación es muy heterogénea entre los gremios", señaló la consultora. "Hay ramas donde el nivel salarial se encuentra muy retrasado (docentes, por ejemplo) y otros en los cuales los trabajadores perciben remuneraciones más elevadas (camioneros)", agregó. En los últimos años hubo gremios que cerraron acuerdos por debajo de la inflación (comercio) y otros que lograron sostener el poder adquisitivo de sus afiliados (sanidad). "El pobre punto de partida lleva a algunos dirigentes a tomar posiciones duras de cara a las próximas paritarias, situación que se potencia en aquellos casos donde la izquierda más combativa es una amenaza real para el sindicalismo tradicional. Por otra parte, la situación de cada actividad y las perspectivas económicas a corto plazo ponen un límite real a las demandas salariales", puntualizó el informe.

Asimismo, el Gobierno necesita cortar con la puja distributiva y alinear las perspectivas inflacionarias en torno a su banda objetivo (20%-25%). "En la medida en que los sindicatos demanden aumentos salariales en función a la inflación pasada (27% en la CABA) más un "margen" por shocks recientes (devaluación y electricidad) y esperados (gas, agua y transporte), la economía complicaría su andar", consideró Management & Fit. "El mejor escenario sería aquel en el cual el Gobierno convence a los sindicatos de moderar sus demandas, ya que ello facilitaría el proceso de desinflación y se estaría más cerca de alcanzar las metas, lo cual a su vez reforzaría la credibilidad de la política económica y reduciría los costos en términos de actividad", añadió.

No obstante, "las modificaciones del Impuesto a las Ganancias (suba del mínimo no imponible y actualización de escalas y deducciones) aumentarían los ingresos de los trabajadores de mayores remuneraciones. En tanto, un recorte del IVA a bienes de la canasta básica aliviaría la situación para el grueso de los asalariados (siempre y cuando las empresas no se apropien del beneficio), al igual que aumentos en las asignaciones familiares", resaltó la consultora. "El Gobierno puede utilizar estos incentivos como instrumento de negociación con los sindicatos, a lo que también se agrega la cuestión de los fondos de las obras sociales que los gremios le reclaman a la Superintendencia de Seguros de la Salud (más de $ 20.000 millones)", afirmó.

En el fondo, Gobierno y sindicatos se enfrentan a un problema de coordinación. Desde el oficialismo se necesita cortar con la puja distributiva y para ello intentan consensuar paritarias moderadas. Sin embargo, los gremios creen (por ahora) que la política económica no tendrá éxito en moderar la suba de precios y no desean "pagar la factura" en caso de que no se cumplan los objetivos de inflación. "En esta situación, plantear negociaciones desdobladas o con cláusulas gatillo para su reapertura puede ser una salida aceptable. Los sindicatos se asegurarían, al menos, la estabilidad del poder adquisitivo de sus afiliados y el Gobierno vería facilitada su lucha contra la inflación", concluyó el informe.

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