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Paro: el club anti-K festejó y el Gobierno lo subestimó
El paro se sintió en las autopistas y en las calles por la ausencia casi total de camiones y porque mermó la cantidad de colectivos circulando. El punto crítico fueron los piquetes que derivaron en forcejeos entre fuerzas de seguridad y grupos de izquierda. De todos modos, el paro se desarrolló sin incidentes serios: el matiz fue sobre el nivel de adhesión.
El jerarca de la CGT Azopardo, que se autoexilió del planeta K a fines de 2011 -a semanas del 54% con que la Presidente fue reelecta- validó su olfato para la embestida sindical. Así como tropezó en sus aventuras políticas y electorales cuando manoteó la jefatura del PJ bonaerense o cuando pactó en 2013 con Francisco de Narváez, Moyano reconfirmó su destreza para incomodar al Gobierno con una medida de fuerza que se notó en la calle, a pesar de haber perdido a un aliado de oro en la táctica de paralizar el transporte cuando la UTA de Roberto Fernández, previo paso por despachos K, se bajó del paro.
En su avanzada, el cacique camionero no sólo reforzó su alianza táctica con Barrionuevo -que le aportó a uno de los gremios, los "estacioneros" de Carlos Acuña, que le dan visibilidad y volumen al paro-, sino que repitió su empatía con la CTA de Pablo Micheli y la izquierda, tanto trotskista -el FIT- como maoísta -la CCC- con el propósito de sumar presencia piquetera. Ese recurso fue, sobre todo en noviembre pasado, un elemento central para caotizar el área metropolitana y aportó a las adhesiones, por simpatía o prevención, de trabajadores cuyos gremios no participaron del paro.
El factor piquetero fue, justamente, uno de los argumentos que puso sobre la mesa el Gobierno para cuestionar la medida de fuerza aunque los dos voceros K, el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, y el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, aunque minimizaron el paro, abrazaron el concepto de defender el "derecho a huelga".
Capitanich le puso un número redondo, un 75%, a los trabajadores que lo hicieron normalmente mientras que Tomada hizo un punteo territorial para sostener el criterio oficial de que no "fue un paro general" ni, tampoco, "nacional". Según un relevamiento de su ministerio, el conurbano bonaerense fue la zona donde más se sintió la medida con un "55 y 60 por ciento" de concurrencia al trabajo. En el centro del país, en tanto, lo hizo el 80% de los trabajadores, 65% en la zona pampeana, 80% en Cuyo, 85% en el NEA, 75% en el NOA, y 65% en la zona austral del país, de acuerdo con el punteo de Tomada.
El Gobierno usó otro registro al mencionar que de los gremios con más de 30 mil afiliados sólo 8 adhirieron al paro mientras otros 20 no lo hicieron, entre los que Capitanich incluyó a la UOCRA, Comercio, UPCN y SMATA.
En medio del paro, ayer trascendió un decreto oficial que incrementó los fondos para las obras sociales (Ver nota aparte).


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