20 de noviembre 2012 - 00:00

Paro: Moyano y Micheli buscan frenar transporte

El sindicalismo opositor hará hoy su primera huelga nacional en más de una década, con los esfuerzos orientados a complicar el transporte público de pasajeros. Aunque el sector está dominado en mayor medida por gremios que hoy militan en el oficialismo y que no harán paro, los aliados de Hugo Moyano y Pablo Micheli apuntarán a impedir la salida de colectivos, trenes y subtes por métodos indirectos. Entre los gremios que no trabajarán figuran los bancarios, los pilotos y técnicos aeronáuticos y el personal de recolección de residuos. Desde el Gobierno hubo críticas a la medida de fuerza y promesas de que se harán los esfuerzos necesarios para permitir a las personas llegar a sus trabajos.

Los promotores del paro intentarán frenar el transporte mediante tres vías: empujar al paro a delegados que no responden a sus sindicatos a nivel nacional, el bloqueo de las vías de acceso a la Capital Federal y otros puntos neurálgicos, y un corte en el suministro de combustible que anoche comenzaba a extenderse. Los organizadores también prometieron que habrá cortes y piquetes en la Ciudad y en el interior.

Una de las claves de la medida de fuerza será la falta de combustibles. Para ello, Moyano desplegó desde anoche a afiliados de camioneros para obstaculizar la salida del transporte de los centros de abastecimiento. En la misma CGT está el petrolero patagónico Guillermo Pereyra, en tanto que el freno al expendio correrá por cuenta de Carlos Acuña, del gremio del personal de las estaciones de servicio, alineado con la central Azul y Blanca que lidera Luis Barrionuevo. Buscarán compensar así la falta de adhesión al paro de los colectiveros (UTA), ferroviarios (Unión Ferroviaria y maquinistas de La Fraternidad) y del personal del subte.

Además de las dos vertientes opositoras de la CGT y de la CTA disidente, la huelga contará con la participación activa de Rubén «Pollo» Sobrero, delegado de la línea Sarmiento del ferrocarril; de Claudio Dellacarbonara, dirigente de la línea B del subterráneo, y de las organizaciones de piqueteros de la Corriente Clasista y Combativa y Barrios de Pie. Manifestaron su adhesión las entidades del campo Federación Agraria (FAA), Sociedad Rural (SRA) y Confederaciones Rurales Argentinas (CRA).

Las consignas pasan por la eliminación del Impuesto a las Ganancias; la suba y universalización de las asignaciones familiares; un aumento de emergencia para los jubilados, y más fondos para las obras sociales sindicales, entre otros puntos. La CTA de Micheli se movilizará a la Plaza de Mayo, en tanto que las agrupaciones sociales serán las encargadas de los bloqueos y cortes de calles. Dijeron que habrá 160 en todo el país.

La medida de fuerza mereció ayer respuestas críticas de buena parte del Gobierno. El secretario de Seguridad, Sergio Berni, sostuvo que el objetivo del paro es «generar caos» y dijo que el Ejecutivo no va a «responder a las provocaciones». «Pretenden una reacción que no la van a tener», agregó. En cambio, dijo que desde su área habrá «esfuerzos para que la gente pueda ir a trabajar». Berni sostuvo que en este punto el Gobierno «garantizará la seguridad en los medios de transporte», aunque sin intervenir en cortes y piquetes.

El senador oficialista Aníbal Fernández acotó que la convocatoria al paro «tiene amenazas rayanas con el delito» y planteó que se analizará una eventual denuncia penal. «No va a haber inconvenientes con el transporte», prometió.

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