4 de junio 2018 - 00:00

Pasado y presente confluyen con su arteen el Museo del Tigre

Un panorama abarcador que suma el clasicismo de principios del siglo pasado a las sorprendentes formas de la vanguardia.

Edgardo Giménez. La exposición de este ícono del arte pop se titula “Donde todos los sueños se hacen realidad”.
Edgardo Giménez. La exposición de este ícono del arte pop se titula “Donde todos los sueños se hacen realidad”.
En el MAT (Museo Arte Tigre) se exhiben tres importantes muestras. Esculturas de Rogelio Yrurtia (Buenos Aires, 1879-1950), pertenecientes a la colección permanente del museo que lleva su nombre, bajo la curaduría de su directora, Andrea Elías.

Después de sus estudios en Buenos Aires con Lucio Correa Morales y gracias a una beca, Yrurtia se dirigió a París donde vivió hasta 1921. Rodin admiró su "Torso" en el Salón de la Sociedad Nacional de Artistas Franceses, y Camile Mauclair, en 1903, elogió el grupo "Las Pecadoras" como "escultura a lo grande". Expuso frecuentemente en París y fue durante ese período que realizó, por encargo del estado argentino, el monumento a Dorrego (Viamonte y Suipacha); la famosa obra de 1907 "Canto al Trabajo", inspirada en los "Los Burgueses de Calais" (Paseo Colón e Independencia), que se inscribe en la historia de los colonizadores de la Pampa, hombres que arrastran un pesado bloque inerte que supera los duros sacrificios. A través de un formato de audio a cargo de Laura Malosetti Costa y Lucas Rubinich, se contextualiza la obra y se analiza su vigencia.

Es también autor del Mausoleo de Bernardino Rivadavia que se encuentra en la Plaza Miserere.

Desde sus comienzos, su obra se distinguió por su sello personal de proyección universal, un modelado expresivo que tiene raíces en Grecia, Roma y el Renacimiento. Retratos en bronce y mármol, material de archivo del museo cuya casa y colecciones fueron donadas en 1949 al Estado nacional por el destacado escultor y su esposa, Lía Correa Morales, que a la muerte de Yrurtia fue nombrada directora del Museo, abandonando así su propia obra pictórica.

Otra de las exposiciones se titula "José Fioravanti: entre lo épico y un sueño", bajo la curaduría de Verónica Tejeira. Nacido en Buenos Aires en 1896, Fioravanti falleció en 1977. Autodidacta, hizo el consabido primer periplo europeo entre 1924 y 1927, y el segundo entre 1929 y 1935. Son conocidos sus monumentos a Avellaneda, Sáenz Peña, Simón Bolívar y el famoso Monumento a la Bandera de Rosario, inaugurado en 1957, obra realizada junto a Alfredo Bigatti y los arquitectos Angel Guido y Alejandro Bustillo. Fue el autor de los emblemáticos lobos marinos de la rambla de Mar del Plata y del monumento a Martínez de Hoz emplazado en la Rural.

Se expone material de archivo, fotografías, dibujos, y por primera vez varias piezas de yeso rescatadas recientemente por Tulio Andreussi, director del Museo Magda Frank. Deudor de Bourdelle, Maillol y Mestrovic, Fioravanti, que tuvo el honor de exponer en el Jeu de Paume en París (hasta entonces sólo lo hacían artistas fallecidos de renombre) señaló que "había aprendido del arte funerario egipcio, el sentido de la monumentalidad, de los griegos, el equilibrio y de los modernos, un cierto sentido arquitectural".

Finalmente, de la estatuaria al pop, 23 obras entre instalaciones, esculturas y pinturas del emblemático artista Edgardo Giménez en "Donde todos los sueños se hacen realidad", con curaduría a cargo de María José Herrera, directora de la institución del Tigre. Ese slogan de Disneylandia desde su creación en 1955 fue, en cierto modo, lo que alimentó la fantasía de adolescente de Giménez, y lo acompaña hasta hoy. Publicista, escultor, pintor, diseñador de objetos, de moda, escenógrafo, vestuarista, arquitecto, no cayó nunca en la banalidad sino en la alegría del hacer. Fue precisamente Jorge Romero Brest que lo calificó de "hacedor" y con quien trabajó durante 24 años. Esto se señala en el capítulo "El cambio como verdad", escrito por Giménez en el libro "La cultura como provocación", dedicado al famoso crítico de arte y director del Instituto Di Tella, cuna de la transgresión en el arte, que dio lugar a la más absoluta libertad expresiva a artistas muy jóvenes que hoy son conocidos internacionalmente, y que ocupó un papel central en nuestra cultura por más de una década.

Giménez cita a Romero Brest: "La verdad sólo puede ser alegría, superación de la angustia, porque la angustia es la incapacidad de descubrir el propio camino. Los temas pueden ser angustiosos pero el arte los transforma y exalta la alegría". También lo instaba a provocar cambios continuos sin pensar en teoría alguna". Así debe verse esta muestra, despojados de toda teoría que son generalmente crípticas, que a este artista no le van. "Giménez resuelve la forma como si jugara, mejor dicho, jugando, pues si la vida no pudiera ser un juego, él no lo podría soportar".

Después de ver su "Gato Secretaire", y toda su serie gatuna, leit motiv en muchas de sus obras, "Torre de luces", "Las escaleras doradas", "La araña blanca", "Retratos de la mona", "Escultura Amarilla", su fantasía como arquitecto, " Casa Azul" es uno de los ejemplos, en absoluto obra efímera, de una realización impecable, con una ironía que no hiere, a pesar de las púas de zapatos diseñados para la muestra "Homenaje a Tato Bores " en el Centro Recoleta (2003). Cómo no salir de ese ámbito sonriendo, estimulados por el color, el diseño, el riesgo y la fantasía exuberante de este verdadero creador. (Paseo Victorica 972).

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