13 de agosto 2009 - 00:00

Pasión

Pasión
Ni la visita a la región separatista de Georgia impidió que el primer ministro Vladimir Putin y el presidente Dmitri Medvédev se hicieran del tiempo necesario para seguir por televisión los pormenores del partido entre Rusia y Argentina que se disputó ayer a la tarde en la capital, Moscú. Lo curioso fue que los hombres fuertes del Gobierno ruso eligieron un bar repleto de parroquianos de la zona de Abjasia, territorio de Georgia, pero que alberga por esta época del año un gran caudal de turistas rusos. Vale la aclaración: nada de vodka, una taza de té para Medvédev y cerveza para Putin.

Dejá tu comentario