28 de agosto 2017 - 23:18

PASO: kirchnerismo en su propia trampa

• KIRCHNERISMO FUERZA RESULTADO QUE NO ES

El mundo económico espera con mas tranquilidad que antes el resultado del escrutinio definitivo en la provincia de Buenos Aires. Es lógico: Cambiemos tuvo un triunfo sobre distintas variantes del PJ en todo el país que aleja cualquier chance de un regreso a la intervención más irracional sobre la economía, proceso que terminó paralizando la producción en el país. Fuera de ese ejercicio electoral, hay una mirada de todas formas con expectativa exagerada sobre ese escrutinio bonaerense. La razón de eso es consecuencia pura de la deformación en la forma que deben leerse los resultados de la PASO, en algunos casos por culpa de la prensa y en otros de los propios candidatos que se juegan en esta gran encuesta, carísima e innecesaria de financiar por el Estado, como si fuera la ronda electoral definitiva.

La realidad es que, en este caso especial, cuando el miércoles se conozca el resultado del escrutinio definitivo en la provincia de Buenos Aires a lo sumo podrá afirmarse que Cristina de Kirchner le ganó a Cristina de Kirchner, que Esteban Bullrich le ganó a Esteban Bullrich, o que Sergio Massa le ganó a Sergio Massa. Es hora de explicar claramente que los votos de cada uno no se mezclan ni se deben comparar. No fue ese el sentido que se les dio a las PASO cuando las creó Néstor Kirchner en el 2009, cuando Cristina de Kirchner ya era presidente. El ex mandatario quiso disciplinar al peronismo que ya se le volvía remiso y lo obligó con esa ley a participar en una primaria de la que luego no podría zafarse al instaurar la obligación a participar para ser candidato y la prohibición a realizar alianzas posteriores a esa elección. Todo lo que vino despues fue una deformación de un sistema que, de no ser por esas necesidades de control de kirchnerismo, podría haberse evitado manteniendo las clásicas internas partidarias que los ciudadanos argentinos no tenían que financiar ni soportar en los intragables spots televisivos.

Por lo tanto este miércoles, aunque sea por décimas o algún punto, será imposible que Cristina de Kirchner se proclame ganadora de una elección. Eso deberá hacerlo en octubre cuando se produce la verdadera elección entre partidos y donde se asignan las bancas. El 13 de agosto no se asignó lugar alguno en el Congreso.

En ese sentido el sistema que ideó su marido le jugará esta vez en contra a ella y a la democracia representativa en su conjunto. Las PASO, tal como se leen en la visión deformada actual, juegan como una primera vuelta y la elección definitiva, en este caso la del 22 de octubre, toma la forma de un balotaje. Es una práctica inaceptable porque ese sentido le cambia la dirección a la verdadera voluntad popular a la hora de elegir representantes en el Congreso introduciendo una distorsión de hecho en el sistema de elección directa que establece la Constitución.

Ese "balotaje legislativo trucho" ideado por el kirchnerismo esta vez le jugará en contra a sus propios creadores. Por lo tanto poco determinante será lo que habrá para conocer esta semana del escrutinio definitivo bonaerense.

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