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Paz social: en la UIA dudan de la sinceridad de Moyano
Hugo Moyano
Méndez viajó el viernes a Fráncfort para asistir a una feria de su industria, la plástica; desde allí irá a Seúl, al congreso del G-20, donde se le unirá De Mendiguren. El camionero partirá hoy, también con rumbo a Alemania, para participar de un congreso internacional de transportes.
Sin embargo, hoy al mediodía habrá una reunión de la «mesa chica» de la UIA, en la que se discutirá la tregua acordada el jueves con Moyano, un hecho que no a todos los miembros de la entidad les cayó bien. El argumento que seguramente llevará De Mendiguren a este encuentro es que, más allá de haberle dado aire al camionero y de dudar de la sinceridad de sus intenciones, lo importante es haber puesto pausa en el caldeado vínculo CGT-empresas.
Bloqueos
Un somero repaso de los ataques de Moyano arranca con sus bloqueos a las plantas de Siderar/Techint, sigue con la ofensiva en el Congreso para sacar la controvertida ley de distribución de utilidades (que mal encubre la pretensión de cogestionar las empresas junto con sus dueños) y culmina con el hecho de sangre que terminó con la vida de un militante.
El clima no podía ser peor; sin embargo, para sorpresa de Méndez y De Mendiguren, el camionero se les acercó en el velorio de Néstor Kirchner para proponerles «bandera blanca». ¿Qué motivó este avance? La lectura que hacen los industriales es que Moyano se sorprendió con la fría recepción que tuvo por parte de la Presidente cuando se acercó a saludarla junto al féretro con los restos de Néstor Kirchner. Tal como se publicó casi hasta el hartazgo, la Presidente no le perdonó al camionero la virulenta charla telefónica (cuyo contenido confió Moyano a sus interlocutores industriales) la noche anterior al deceso del ex mandatario.
Anticipo
Ante lo imprevisible de lo que sucederá en el escenario político los días venideros, Moyano les anticipó a Carlos Zannini (secretario de Legal y Técnica de la presidencia) y a Ocar Parrilli (secretario general de la presidencia) que iba a reunirse con la UIA para pedir «paz social», y les prometió a estos dos funcionarios convertidos en hombres clave del Gobierno: «Voy a parar la pelota». Lo primero lo cumplió.
Un alto dirigente de la UIA, en diálogo con este diario, admitió que el café con Méndez y De Mendiguren había sido interpretado como un favor inmerecido para con el camionero, pero reconoció que no podían haber hecho otra cosa.
El mal clima entre la CGT y la UIA había llegado casi al paroxismo cuando Moyano declaró que quería revisar los balances de las empresas; ningún industrial le respondió sobre ese tema en particular (lo hizo el vicepresidente Julio Cobos, que pidió también abrir las contabilidades de las obras sociales), pero el Grupo de los Siete -que integra la UIA con otras entidades empresariales- fue durísimo al condenar la muerte del militante trotskista Mariano Ferreyra a manos de una «patota sindical». Desde ese momento, podía esperarse literalmente cualquier cosa, pero la muerte de Kirchner cambió todos los escenarios, incluido éste; el comunicado del G-7 fue dado a conocer el lunes a última hora; se publicó el martes, y el miércoles Moyano tenía lista una durísima respuesta, un nuevo paso en su ofensiva antiempresarial.
Suspenso
En lo inmediato los empresarios lograron lo que es su aspiración de máxima de la hora: que no se trate en Diputados el proyecto de Moyano escrito por su abogado Héctor Recalde. Este diputado emitió un comunicado en este sentido, posponiendo «sine die» la reunión de la Comisión de Legislación del Trabajo (que preside) para tratar el tema. Cabe recordar que mañana estaba prevista la reunión de esa comisión, a la que iban a concurrir los principales dirigentes empresariales para hacer públicas sus diferencias con la iniciativa; esa reunión se canceló a pedido de Moyano, que frente a Méndez y De Mendiguren llamó a Recalde y le dijo: «Acá los muchachos tienen esta inquietud... ¿No se podrá suspender la ley por algún tiempo?». Recalde obedeció, no sin antes dar una breve pelea con su jefe sindical.
«Por ahora todo lo que hagamos va a ser por abajo, nada en público», le dijo otro dirigente de la UIA a este diario. «Mire si, por ejemplo, el Gobierno piensa que nos estamos aliando con Moyano para hacer un frente contra ellos... Son días muy pero muy complicados los que se vienen, y no hay que cometer errores que puedan evitarse simplemente con no levantar el perfil».


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