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Pelea de verano en el PRO por calendario electoral
Mauricio Macri
El problema más cercano a solucionar es que la variable que se analiza de desdoblamiento con adelantamiento de elecciones no conforma a todo el macrismo.
La fecha alternativa para separar la elección de cargos porteños con la de bancas nacionales estaría entre las Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias y la elección nacional.
Limitación
Mauricio Macri no pude hacer nada con la fecha de las elecciones a diputados y senadores por la Capital ya que ésta se fija a nivel nacional. Pero le corresponde al jefe porteño decidir en qué momento se elige a los candidatos a cargos locales, como la Legislatura.
No sería una novedad hacer las de cargos de la Ciudad separados de los nacionales y esta vez el macrismo tiene fuertes argumentos para insistir con esa idea.
La teoría que sostiene la conveniencia de desdoblar las elecciones se nutre de una realidad que incomoda cada semana al macrismo: el número de diputados con que cuenta en la Legislatura porteña lo obliga a negociar leyes continuamente. Macri nunca llega a reunir los 31 para imponer alguna ley y debe ceder, negociar y acordar, como sucedió en los últimos dos meses con el canje que organizó con el kirchnerismo por las tierras que Cristina de Kirchner necesitaba en la Capital Federal para avanzar con el plan Pro. Cre Ar.
Si desdobla, entonces, Macri puede imponer con más fuerza su figura en que una elección unificada con la nacional donde, a pesar de votarse diputados y senadores, habrá una fuerte campaña para transformarla en un plebiscito que ratifique el Gobierno. Es lo que Cristina de Kirchner necesita, además, para lograr un hipotético piso que permita seguir soñando con una reforma constitucional.
Separado de todo ese armado, el macrismo entonces podría lograr más legisladores y alcanzar en la Legislatura una mayoría que rozó, pero no tiene. A más tardar, esa decisión se tomará en marzo.
Pero no todos están de acuerdo. Los macristas que van tras candidaturas nacionales (diputados y senadores) no quieren desdoblar. Federico Pinedo, Gabriela Michetti, Horacio Rodríguez Larreta o Diego Santilli, por ejemplo, podrían anotarse en esa lista.
Tampoco les faltan argumentos: si el macrismo gana la elección local y acrecienta la fuerza, con el beneficio que esto supone para una candidatura de Mauricio Macri en 2015, podría abandonar esfuerzos para la nacional. Es lo que temen los candidatos y lo que sucedió en 2009 cuando Federico Pinedo tuvo que cargarse la campaña a solas. Ni Macri lo acompañó demasiado, al punto que salió de viaje afuera del país.
El segundo dilema que complica al macrismo es la situación de las candidaturas en la provincia. El PRO mira en esto más los movimientos de Daniel Scioli y Sergio Massa que los de sus propios dirigentes.
La posición del macrismo en esto llega a contemplar escenarios que parecen imposibles: hay quienes argumentan que si Scioli y Massa no se desmarcan del kirchnerismo, el propio Macri debería analizar avanzar como cabeza de una lista bonaerense para aprovechar votos netos de la oposición que quedarían huérfanos y que serán clave para cualquier proyecto en 2015. Pero eso implica una renuncia y la aceleración de la sucesión para María Eugenia Vidal.
Los más cercanos a Macri ven esta opción como imposible y ya están apurando un regreso al diálogo con Francisco de Narváez.


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