23 de noviembre 2018 - 00:00

Peña Nieto cierra su mandato con picos de violencia históricos

Desde enero hasta octubre se habían contabilizado 29.000 muertos, el período más sangriento desde 1997, cuando comenzaron las estadísticas.

CAMBIO. El presidente saliente, Enrique Peña Nieto, conversa con su sucesor, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien asumirá el 1 de diciembre. El izquierdista plantea la creación de una nueva fuerza para combatir al narcotráfico y retirar al ejército d
CAMBIO. El presidente saliente, Enrique Peña Nieto, conversa con su sucesor, Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien asumirá el 1 de diciembre. El izquierdista plantea la creación de una nueva fuerza para combatir al narcotráfico y retirar al ejército d
Ciudad de México - Este año se perfila como el más violento en la historia de México, de acuerdo con cifras preliminares del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que pronostica unos 129.000 muertos al cierre de la gestión del presidente Enrique Peña Nieto.

La cifra supera a los 103.000 homicidios intencionales con los que concluyó su gestión su antecesor, Felipe Calderón (2006-2012), el hombre que declaró la "guerra contra el narcotráfico" apenas unos días después de su llegada al poder.

Entre enero y octubre de 2018, las investigaciones iniciadas por las fiscalías del país por homicidios dolosos aumentaron 16,5% respecto del mismo período del año pasado, la cifra la más alta desde 1997.

De todas las víctimas de asesinato en los primeros 10 meses de este año, el 70% perecieron por arma de fuego, el 11% por arma "blanca", es decir, un cuchillo o un objeto contundente, del resto no se especificó.

Los estados que lideran el ranking son Colima (costa occidental del Pacífico, con 68 por cada 100.000 habitantes), Baja California (noroeste, con 63), Guerrero (sur, con 51) y Chihuahua (norte, con 40). La tasa nacional de asesinatos hasta octubre era de 19,2, pero el promedio es superado ahora por 15 de los 32 estados del país.

Las cifras habían bajado desde 2010, pero comenzaron a repuntar a mitad del 2016 y desde entonces siguen cuesta arriba a una velocidad vertiginosa que parece imposible de frenar.

El Gobierno lanzó una ofensiva de gran envergadura con decenas de miles de elementos por las zonas coloreadas con rojo en el mapa nacional, pero hasta ahora ha sido inútil. Otra de sus iniciativas fue lanzar un plan de seguridad en los 50 municipios más violentos del país, igualmente sin lograr resultados.

Hasta ahora, las autoridades y los expertos atribuyen este incremento a la creciente vulnerabilidad de los cuerpos de la Policía local, la entrada reciente en vigencia del nuevo sistema penal acusatorio y los relevos gubernamentales en diversos estados.

El futuro presidente Andrés López Obrador, de 62 años, que asumirá su encargo el próximo 1 de diciembre, anunció hace unos días un plan para enfrentar el flagelo de la violencia. Entre otras cosas, la estrategia contempla la creación de una Guardia Nacional, que aglutinará a la Policía Federal y a las Policías Militares de la Marina y el Ejército, bajo el mando del Ministerio de la Defensa Nacional.

El izquierdista propuso someter su proyecto a un plebiscito popular. "Es muy probable que la consulta para decidir sobre la Guardia Nacional la hagamos el 21 de marzo", dijo López Obrador según un fragmento de la entrevista que será transmitida el jueves por la noche. "La propuesta que voy a hacer es que para entonces el INE (Instituto Nacional Electoral) pueda llevar a cabo esa consulta", agregó.

El futuro mandatario dijo que la pregunta de la consulta sería: "Está proponiendo el Presidente de la República que se integre la Policía Militar, la Policía Naval, la Policía Federal y se constituya una Guardia Nacional, para garantizar la seguridad pública en el país. ¿Estás de acuerdo? Sí o No". El plan despertó críticas porque en su campaña electoral López Obrador dijo que sacaría a los militares de las calles.

El plan puso en pie de lucha a organizaciones civiles, nacionales e internacionales, que aseguran contradice su compromiso de retirar en un tiempo razonable a los militares de las calles y crear un cuerpo de policía profesional que pueda ser capaz de contener a la delincuencia organizada. Apenas el miércoles, se publicó una carta enviada por Kumi Naidoo, secretario general de Amnistía Internacional, al presidente electo en la que le pidió evitar una mayor militarización del país.

"Señor presidente, usted está ante una encrucijada. Puede tomar el mismo camino que sus predecesores y arriesgarse a cometer los mismos errores o puede adoptar una nueva estrategia y desarrollar otro tipo de enfoque", afirmó la misiva. Naidoo señala que esta otra alternativa consiste en que "las Fuerzas Armadas regresen lentamente a sus cuarteles y se inviertan recursos en la creación de una fuerza policial que respete los derechos humanos y en la que puedan confiar los mexicanos". "Lo exhortamos a hacer lo correcto", expone el mensaje del dirigente de la ONG basada en Londres.

Agencias ANSA y Reuters

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