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Peor que Lula, Evo se dijo ‘‘admirador’’ del ultra iraní
El presidente iraní Mahmud Ahmadineyad y el boliviano Evo Morales escuchan sus respectivos himnos en el aeropuerto de La Paz.
El líder iraní agradeció en farsi durante un acto público en la Casa de Gobierno «a Dios todopoderoso, porque a pesar de todas las dificultades que provocan el imperialismo y nuestros enemigos, la colaboración entre los dos países está avanzando cada día más». Luego de la correspondiente traducción, Morales respondió: «Mi vivencia es que donde hay imperio no hay desarrollo». Y agregó, en aparente alusión a Estados Unidos y Colombia, que «donde hay bases militares extranjeras no hay integración, tampoco paz social, y por eso tenemos enormes coincidencias entre Irán y Bolivia».
Morales incrementó la buena sintonía con Teherán en enero de este año, cuando rompió relaciones con Israel por la ofensiva militar de este país en la palestina Franja de Gaza. El mandatario iraní, reelecto este año bajo acusaciones de fraude masivo, dijo en reiteradas oportunidades que se propone eliminar a Israel del mapa.
Aunque el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva dio el lunes un contundente respaldo al plan nuclear iraní que, pese a sus declarados fines pacíficos, mantiene en vilo al mundo, el presidente brasileño se privó de elogios públicos a la persona de Ahmadineyad, un negacionista del Holocausto de alto perfil. No fue el caso de Morales, quien declaró ante el iraní ser «muy admirador de usted y su pueblo por esa lucha permanente por la dignidad y soberanía de Irán» y agregó que «tenemos el mandato de liberar a nuestros pueblos del imperio».
Así como llamara «gran amigo» a Lula, Ahmadineyad fue a más en Bolivia, y llamó a su par «querido amigo y hermano revolucionario».
Ambos mandatarios suscribieron una declaración en la que pusieron de manifiesto su apoyo al «uso y desarrollo de energía nuclear con fines pacíficos en el marco del derecho internacional».
Los presidentes boliviano e iraní condenaron también «la doble moral de algunos sobre la materia» y plantearon que las naciones poseedores de armas nucleares «adopten lo antes posible las medidas necesarias para su eliminación».
Dentro de la gira latinoamericana que lo llevó a Brasil, Ahmadineyad visitó por segunda vez Bolivia, donde apenas estuvo seis horas, y partió rumbo a Venezuela, para encontrarse con su principal aliado en Occidente, Hugo Chávez.
Como ocurriera en Brasil con Lula, la visita de Ahmadineyad suscitó críticas de opositores a Morales en Bolivia. El diputado conservador Pablo Klinsky recordó que el Gobierno de Israel denunció hace meses la presunta venta de uranio boliviano a Irán, lo que en su momento fue negado por el Ejecutivo de Morales.
Por otro lado, los mandatarios de Irán y Bolivia expresaron en el comunicado su condena «a los crímenes en Gaza y Palestina» y solicitaron «que se declare a la región del Medio Oriente libre de armas nucleares».
La visita de Ahmadineyad a Bolivia supuso, en palabras del propio presidente iraní, la concreción de la cooperación de su Gobierno hacia Bolivia, donde financió con u$s 1,2 millón la construcción de un hospital en la ciudad de El Alto (lindante con La Paz), así como una planta de producción de lácteos en la región central de Cochabamba. Lo que no se confirmó fue el proyecto para la instalación de un canal de televisión de financiación iraní que fue anunciado en los últimos meses por ambos gobiernos.
Como una ironía difícil de calificar, Ahmadineyad, que desató una feroz represión contra disidentes que denunciaban fraude, declaró su «complacencia» por el «ambiente de transparencia y paz» en que se desarrolla el proceso electoral boliviano para los comicios generales del 6 de diciembre. A diferencia de Ahmadineyad, Morales sí ganaría claramente en elecciones limpias, ya que, según las encuestas, marcha más de 30 puntos porcentuales por delante del segundo, el conservador Manfred Reyes Villa.
El mandatario ultraislamista llegó anoche a Caracas, donde partidos políticos y organizaciones civiles expresaron un amplio repudio a su presencia.
Agencias AFP, EFE y DPA


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