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Perdió el rumbo hasta en la Copa
El contraste. Los jugadores de Godoy Cruz festejan y sufren los de Independiente, casi una constante de un equipo que no encuentra el rumbo.
Cómo explicar lo inexplicable. Independiente salió a jugar con decisión, como pretendiendo devolver de golpe toda la ilusión que su gente está perdiendo.
Salió vestido con el frac de protagonistas, presionando y manejando la pelota en el medio con un Godoy firme y Fredes cortando y distribuyendo, con un Gracián manejando el balón y tirando centros perfectos y con las punzantes proyecciones de Mareque y, especialmente, del colombiano Vélez. Era dominador y creaba peligro. En un centro perfecto de Gracián, Parra la peinó e hizo estéril el vuelo de Torrico.
Sin embargo, en el primer ataque rival, Fredes puso la pierna y venció a su propio arquero. A partir de ahí, el equipo de Mohamed demostró su fragilidad anímica: se sacó el frac y se puso los harapos de mendigo y deambuló por el campo.
Como era de esperar, ante un Independiente quebrado, llegó el segundo de Godoy Cruz, 4 minutos después del empate, con un remate perfecto de Rojas.
En el complemento, Independiente salió con el mismo ímpetu y tuvo dos ocasiones para empatar, pero en un mal saque de Hilario Navarro, Damonte cortó de cabeza y «Tito» Ramírez la pasó por sobre la cabeza del arquero. Lo que restaba por jugar estuvo de más.

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